Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El hombre del tambor
Mal fulano de feria que sonríes,
más te vale perderte en el oblicuo,
que no hay circo que sea de jazmines
cuando cardos escampan el ridículo
por tus feos pasados saltarines.
Te esfuerzas con el chiste triste y fácil
y observas la alegría y el jolgorio,
no tendrás por tu gracia repertorio
si ejerces de payaso siendo nazi.
Alegres se divierten los malvados
y alegres morirán sin compromiso,
se marchan con su sol desorbitados,
llamaron a la muerte sin permiso.
Su paso solo es huella que hace sangre,
herida que es sanada y compartida,
sabrán de esos alientos cuando el hambre
les deje un quien matándoles la vida.
El fuego va a llegar hasta la mecha
que espera emprender el chaparrón,
ridículo es el círculo derecha,
minúsculo el hombre del tambor.
Mal fulano de feria que sonríes,
más te vale perderte en el oblicuo,
que no hay circo que sea de jazmines
cuando cardos escampan el ridículo
por tus feos pasados saltarines.
Te esfuerzas con el chiste triste y fácil
y observas la alegría y el jolgorio,
no tendrás por tu gracia repertorio
si ejerces de payaso siendo nazi.
Alegres se divierten los malvados
y alegres morirán sin compromiso,
se marchan con su sol desorbitados,
llamaron a la muerte sin permiso.
Su paso solo es huella que hace sangre,
herida que es sanada y compartida,
sabrán de esos alientos cuando el hambre
les deje un quien matándoles la vida.
El fuego va a llegar hasta la mecha
que espera emprender el chaparrón,
ridículo es el círculo derecha,
minúsculo el hombre del tambor.