Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hombre bajo la lluvia quieto,
a la espera quizás
de un rayo que lo inunde,
de un calor que lo habite
en el desván de un pecho.
Su rostro no aparece,
la imagen sólo es
el agua que resbala,
la sombra de esa sombra
de un paraguas negro
que lo mantiene huido
de absurdas vanidades.
No quiere ser un héroe
ni destino de elogios
mezclado con el barro
de las calles.
La lluvia es como el tiempo,
la huella de unos dedos
sobre la piel
que borra los contornos.
El hombre en su melancolía es isla
arrancada del pasado
con futuro a la vista,
no a la nuestra;
no vemos lo que pasa por sus ojos.
El amor en calma
es una flor que no se reconoce
pero está,
en la gota que cae en esa vida,
germen de esa hoja
repleta de palabras,
que ya nadie prohíbe.