Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
Desde la proverbial altura,
no quiso el Ángel
ser mi compañía.
Mas viéndome solo,
el Dios de los Niños,
me dió un hermano
que jamás me dejaría.
He marchado por los bosques,
por el mar, por las praderas...
Por el valle y el desierto.
Entre noches oscuras,
figuras malvadas
y destinos siniestros.
Pero nunca temí
perderme en la senda
sinuosa y solitaria.
El hermano viento,
me seguía de cerca,
empujando mi plegaria.