cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL GEN DE DIOS
De mí árbol genealógico no sé nada, de mis ancestros muy poco, pero hay asomos psicológicos que, me acercan un poco, al conocimiento biológico, de la herencia genética, que viene en cadena desde mis primeros parientes de antaño. Como mis bisabuelos, abuelos y mis padres los más cercanos, cuya crianza de los hijos, me parece nada extraña, en sus costumbres, modelos y ordenanzas, tomando en cuenta que, y eso me consta,-no existe libro, o si existe no lo leí, mucho menos mis antepasados-con respecto a un modelo especifico, de cómo criar a los hijos en el hogar, a excepción de la moral y buenas costumbres, cuya enseñanza no sé, si en todo centro educativo lo toman en cuenta, pero donde yo estudie sí, me lo inculcaron.
Retomando el punto en el encuentro con el tema, decía algo de mis ancestros, de hace considerable tiempo, al respecto de su educación y comportamiento moral y respeto a sus semejantes, con el básico principio de: ¡lo que no quiero para mí, menos para mi prójimo!, como elemento de la enseñanza cristiana, cuya huella no se pierde, con los miles de años transcurridos. Devoción a la religión católica fundada hace muchos siglos, devotamente practicada por mis antepasados. Desde el bautizo, confirmación, primera comunión, y matrimonio, con asistencia dominical a la santa misa y fiestas de guardar. Rezar el santo rosario, con sus misterios respectivos y oraciones relacionados. El creo en Dios padre, el padre nuestro. Respeto a la Semana Santa, veneración a Jesús crucificado, a la Santísima Virgen María, y a todos los santos del cielo, para vivir en paz con el prójimo. Amén del concepto y cumplimiento de todo el contenido, de lo que la religión encierra.
Quizás haya alguien con una sonrisa de oreja a oreja, por su incredulidad, en todo lo expuesto. Pero todo ello me conduce a la búsqueda, de un cimiento, una base, un asidero, para ponderar MÍ TEORÍA DE LA EXISTENCIA, EN EL SER HUMANO, DEL GEN DE DIOS. Postulo en consecuencia, que: en el transcurso de los siglos, HUBO UNA RECONCENTRACIÓN MENTAL , DE LA CREENCIA EN DIOS, COMO FUENTE DE ENERGÍA, y ha lo largo de tantas generaciones: SE HUBIESESE DILUÍDO Y TRANSFORMADO EN ESENCIA DE LA VIDA MISMA, EN CADA UNO DE ELLOS (mis ancestros) EN UNA INTROSPECCIÓN PROFUNDA, HASTA EL RECÓNDITO SISTEMA REPRODUCTIVO DE LA INSEMINACIÓN DEL INDIVIDUO, ENCONTRANDO SU NICHO EN EL ADN, COMO PARTE IMPORTANTE DEL GENOMA HUMANO, y desde aquel instante, cada uno de sus descendientes, ya lo traemos, y como cualquier gen hereditario, cuando nacen los hijos, lo desarrolla, en el color de los ojos, el pelo, parecido en el rostro de sus padres, color de piel, y otras características, propias de la familia. Inclusive hasta hereda de los abuelos ciertas aficiones a la música, pintura, u otras especialidades. Así como niños piadosos, que llegan a ser sacerdotes. Es decir los nietos marcan en sí, ciertas preferencias hereditarias, aunque cuando sean mayores cambien totalmente, por conveniencia, esas facetas primigenias.
Como epílogo de ésta ponencia, solo quiero finalizar, llamando la atención en un aspecto muy evidente, como es, que el ser humano siempre busca, con algunas excepciones, (accidente genético) alguien en quien confiar ciegamente: UN SER SUPERIOR A QUIEN ENTREGAR SU CONFIANZA Y SU FE SIN CONDICIÓN a pesar del cuidado de toda la vida de sus padres, es decir alguien superior a ellos, CON UN PODER DIVINO, aún y cuando asuntos de grave naturaleza, estén en manos de sus padres, o en su defecto, de algún profesional en la materia . ¿será porque psíquicamente están dominados por el gen de Dios?
respiro luego escribo
De mí árbol genealógico no sé nada, de mis ancestros muy poco, pero hay asomos psicológicos que, me acercan un poco, al conocimiento biológico, de la herencia genética, que viene en cadena desde mis primeros parientes de antaño. Como mis bisabuelos, abuelos y mis padres los más cercanos, cuya crianza de los hijos, me parece nada extraña, en sus costumbres, modelos y ordenanzas, tomando en cuenta que, y eso me consta,-no existe libro, o si existe no lo leí, mucho menos mis antepasados-con respecto a un modelo especifico, de cómo criar a los hijos en el hogar, a excepción de la moral y buenas costumbres, cuya enseñanza no sé, si en todo centro educativo lo toman en cuenta, pero donde yo estudie sí, me lo inculcaron.
Retomando el punto en el encuentro con el tema, decía algo de mis ancestros, de hace considerable tiempo, al respecto de su educación y comportamiento moral y respeto a sus semejantes, con el básico principio de: ¡lo que no quiero para mí, menos para mi prójimo!, como elemento de la enseñanza cristiana, cuya huella no se pierde, con los miles de años transcurridos. Devoción a la religión católica fundada hace muchos siglos, devotamente practicada por mis antepasados. Desde el bautizo, confirmación, primera comunión, y matrimonio, con asistencia dominical a la santa misa y fiestas de guardar. Rezar el santo rosario, con sus misterios respectivos y oraciones relacionados. El creo en Dios padre, el padre nuestro. Respeto a la Semana Santa, veneración a Jesús crucificado, a la Santísima Virgen María, y a todos los santos del cielo, para vivir en paz con el prójimo. Amén del concepto y cumplimiento de todo el contenido, de lo que la religión encierra.
Quizás haya alguien con una sonrisa de oreja a oreja, por su incredulidad, en todo lo expuesto. Pero todo ello me conduce a la búsqueda, de un cimiento, una base, un asidero, para ponderar MÍ TEORÍA DE LA EXISTENCIA, EN EL SER HUMANO, DEL GEN DE DIOS. Postulo en consecuencia, que: en el transcurso de los siglos, HUBO UNA RECONCENTRACIÓN MENTAL , DE LA CREENCIA EN DIOS, COMO FUENTE DE ENERGÍA, y ha lo largo de tantas generaciones: SE HUBIESESE DILUÍDO Y TRANSFORMADO EN ESENCIA DE LA VIDA MISMA, EN CADA UNO DE ELLOS (mis ancestros) EN UNA INTROSPECCIÓN PROFUNDA, HASTA EL RECÓNDITO SISTEMA REPRODUCTIVO DE LA INSEMINACIÓN DEL INDIVIDUO, ENCONTRANDO SU NICHO EN EL ADN, COMO PARTE IMPORTANTE DEL GENOMA HUMANO, y desde aquel instante, cada uno de sus descendientes, ya lo traemos, y como cualquier gen hereditario, cuando nacen los hijos, lo desarrolla, en el color de los ojos, el pelo, parecido en el rostro de sus padres, color de piel, y otras características, propias de la familia. Inclusive hasta hereda de los abuelos ciertas aficiones a la música, pintura, u otras especialidades. Así como niños piadosos, que llegan a ser sacerdotes. Es decir los nietos marcan en sí, ciertas preferencias hereditarias, aunque cuando sean mayores cambien totalmente, por conveniencia, esas facetas primigenias.
Como epílogo de ésta ponencia, solo quiero finalizar, llamando la atención en un aspecto muy evidente, como es, que el ser humano siempre busca, con algunas excepciones, (accidente genético) alguien en quien confiar ciegamente: UN SER SUPERIOR A QUIEN ENTREGAR SU CONFIANZA Y SU FE SIN CONDICIÓN a pesar del cuidado de toda la vida de sus padres, es decir alguien superior a ellos, CON UN PODER DIVINO, aún y cuando asuntos de grave naturaleza, estén en manos de sus padres, o en su defecto, de algún profesional en la materia . ¿será porque psíquicamente están dominados por el gen de Dios?
respiro luego escribo