child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Mil plegarias mudas
se elevan al cielo,
recibiendo a cambio
mil oídos sordos.
Tantos ojos ciegos,
ignoran lo que no quieren ver,
clavan sus miradas en el infierno
y así comienzan a juzgar.
En la cuna de la fe,
mecen los interrogantes.
Con la confesión,
nos castigan por pensar.
Y él está allí arriba,
escondido en lo recóndito,
desde aquella cúpula nos observa
esperando el momento en que caigamos.
Cada noche arrodillado y suplicando,
oyes muy atento, pero nunca escuchas nada.
Y será mejor que no lo hagas,
te decepcionarán tantas carcajadas.
Las verdaderas reglas de ésta vida
no están talladas en dos tablas,
olvidadas las puedes encontrar,
viviendo día a día.
¿Demasiadas blasfemias juntas?
Discúlpame por no ser como tú.
aun sigo aguardando la sagrada llegada
del Mesías que acabe con tanta mentira.
se elevan al cielo,
recibiendo a cambio
mil oídos sordos.
Tantos ojos ciegos,
ignoran lo que no quieren ver,
clavan sus miradas en el infierno
y así comienzan a juzgar.
En la cuna de la fe,
mecen los interrogantes.
Con la confesión,
nos castigan por pensar.
Y él está allí arriba,
escondido en lo recóndito,
desde aquella cúpula nos observa
esperando el momento en que caigamos.
Cada noche arrodillado y suplicando,
oyes muy atento, pero nunca escuchas nada.
Y será mejor que no lo hagas,
te decepcionarán tantas carcajadas.
Las verdaderas reglas de ésta vida
no están talladas en dos tablas,
olvidadas las puedes encontrar,
viviendo día a día.
¿Demasiadas blasfemias juntas?
Discúlpame por no ser como tú.
aun sigo aguardando la sagrada llegada
del Mesías que acabe con tanta mentira.