¿Por qué disfrazamos la lujuria con amor,
si el cuerpo busca fuego sin alma?
¿Por qué la urgencia se viste de ternura,
cuando solo es un anhelo vacío?
El deseo recorre la piel como un viajero sin destino,
ignorando el susurro profundo del alma.
Se confunde el roce con abrazo,
la pasión con compromiso,
y la caricia con entrega verdadera.
¿Cómo se vuelve hogar lo que no arraiga,
y compañía lo que solo pasa?
¿Por qué se oculta el vacío
bajo máscaras de promesas rotas?
Quizás tememos enfrentar la soledad desnuda,
y preferimos el espejismo del contacto,
la ilusión de un calor pasajero
que no pueda quemar lo que no se siente.
Así, el amor se convierte en un teatro,
una farsa en la que todos actúan,
un eco de deseos disfrazados,
una mentira que nos contamos para no ver el abismo.
Y en ese juego de sombras y espejos,
¿quién reconoce al otro,
y quién se pierde a sí mismo?
-Dior
si el cuerpo busca fuego sin alma?
¿Por qué la urgencia se viste de ternura,
cuando solo es un anhelo vacío?
El deseo recorre la piel como un viajero sin destino,
ignorando el susurro profundo del alma.
Se confunde el roce con abrazo,
la pasión con compromiso,
y la caricia con entrega verdadera.
¿Cómo se vuelve hogar lo que no arraiga,
y compañía lo que solo pasa?
¿Por qué se oculta el vacío
bajo máscaras de promesas rotas?
Quizás tememos enfrentar la soledad desnuda,
y preferimos el espejismo del contacto,
la ilusión de un calor pasajero
que no pueda quemar lo que no se siente.
Así, el amor se convierte en un teatro,
una farsa en la que todos actúan,
un eco de deseos disfrazados,
una mentira que nos contamos para no ver el abismo.
Y en ese juego de sombras y espejos,
¿quién reconoce al otro,
y quién se pierde a sí mismo?
-Dior