El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
Me ha quedado embarazada y ya sé que va a ser malo,
me endiña cada patada que de los pelos me jalo.
Da mas vueltas que una noria, ni durmiendo se está quieto
y eso que para acostarme tres somníferos me meto.
Con el cordón me hace nudos y no llega el alimento,
cuando el hambre le atenaza siento a Tyson aquí dentro.
El canalla es un prodigio, me habla a través de la mente,
casi todo palabrotas y ocurrencias de demente.
Y me ha salido bailongo, un pequeño Fred Astaire,
él venga taconear y yo venga devolver.
Yo intento seguirle el juego, me siento a ver musicales,
pero sólo encuentra paz viendo Mentes Criminales.
La misa ya ni la pongo pues tengo pérdidas verdes
y la placenta me gira mientras me araña y me muerde.
Mi esposo me aconsejó que algo así mejor no venga,
fué decirlo y resbalarse, ¡en su gloria Dios lo tenga!.
Por fin me he puesto de parto, se ha abierto paso a patadas
y el cordón ha hecho papilla de diversas dentelladas.
Ahora querrá que lo bañe, ya me está mirando mal,
me está arrugando el hocico con una rabia animal.
Intento llamar a urgencias, pero ataca, va a hacer daño,
con sus ojos de alimaña me señala el cuarto baño.
Me balbucea su nombre, dice llamarse Evaristo
y que esté muy orgullosa de alumbrar al Anticristo.
¡Qué orgullosa ni que gaitas!, aquí hay que ponerse dura
y como no entre en vereda éste estudia con los curas.
me endiña cada patada que de los pelos me jalo.
Da mas vueltas que una noria, ni durmiendo se está quieto
y eso que para acostarme tres somníferos me meto.
Con el cordón me hace nudos y no llega el alimento,
cuando el hambre le atenaza siento a Tyson aquí dentro.
El canalla es un prodigio, me habla a través de la mente,
casi todo palabrotas y ocurrencias de demente.
Y me ha salido bailongo, un pequeño Fred Astaire,
él venga taconear y yo venga devolver.
Yo intento seguirle el juego, me siento a ver musicales,
pero sólo encuentra paz viendo Mentes Criminales.
La misa ya ni la pongo pues tengo pérdidas verdes
y la placenta me gira mientras me araña y me muerde.
Mi esposo me aconsejó que algo así mejor no venga,
fué decirlo y resbalarse, ¡en su gloria Dios lo tenga!.
Por fin me he puesto de parto, se ha abierto paso a patadas
y el cordón ha hecho papilla de diversas dentelladas.
Ahora querrá que lo bañe, ya me está mirando mal,
me está arrugando el hocico con una rabia animal.
Intento llamar a urgencias, pero ataca, va a hacer daño,
con sus ojos de alimaña me señala el cuarto baño.
Me balbucea su nombre, dice llamarse Evaristo
y que esté muy orgullosa de alumbrar al Anticristo.
¡Qué orgullosa ni que gaitas!, aquí hay que ponerse dura
y como no entre en vereda éste estudia con los curas.