Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
El eco de las cosas idas…
El eco de las cosas idas
gime en el alma de las rocas;
las aves regresan
de su largo ayuno a picotear
confiadas, los frutos sin veneno,
limpian y esparcen nuevas
semillas; y nosotros los bárbaros
de su mundo, hechos de errores
deberíamos seguirlas, aprender
de su sabiduria a depurar
la simiente
de lo que hemos sido,
para celebrar la maravilla
de estar vivos, buscando la paz
de los espíritus benignos,
que amando lo diverso
hacen brillar su luz
hecha del todo.
El eco de las cosas idas
gime en el alma de las rocas;
las aves regresan
de su largo ayuno a picotear
confiadas, los frutos sin veneno,
limpian y esparcen nuevas
semillas; y nosotros los bárbaros
de su mundo, hechos de errores
deberíamos seguirlas, aprender
de su sabiduria a depurar
la simiente
de lo que hemos sido,
para celebrar la maravilla
de estar vivos, buscando la paz
de los espíritus benignos,
que amando lo diverso
hacen brillar su luz
hecha del todo.
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