Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El divino verso
Era la noche nocturna
sin melodía causante,
era oscura y balsámica
como el color del implante.
Y una luna torácica
que no era luna que calle,
quiso lucir atajante
cuando llegaba diurna
la luz de los soles infantes.
La tierra nacía sin noche
y tuvo que ser con blancura,
la máquina que a todo reproche
azules creó de hermosura.
Y cuentan que otros estados
quisieron venir a esa hora,
por ver a los dioses varados
y Adán sin la hoja y en porra.
Los círculos fueron creados
con tiempos que evitan espías,
testigos no fueron llamados
y tienen sus noches allende sus días.
Intruso el pecado nos vino
concepto del mismo nacer,
pecando la vida el divino
tuvo la muerte que hacer.
Y así ganamos,
y así perdimos,
y así seamos eternos,
y aunque nacemos
también morimos,
porque en un verso
fuimos vividos.
Era la noche nocturna
sin melodía causante,
era oscura y balsámica
como el color del implante.
Y una luna torácica
que no era luna que calle,
quiso lucir atajante
cuando llegaba diurna
la luz de los soles infantes.
La tierra nacía sin noche
y tuvo que ser con blancura,
la máquina que a todo reproche
azules creó de hermosura.
Y cuentan que otros estados
quisieron venir a esa hora,
por ver a los dioses varados
y Adán sin la hoja y en porra.
Los círculos fueron creados
con tiempos que evitan espías,
testigos no fueron llamados
y tienen sus noches allende sus días.
Intruso el pecado nos vino
concepto del mismo nacer,
pecando la vida el divino
tuvo la muerte que hacer.
Y así ganamos,
y así perdimos,
y así seamos eternos,
y aunque nacemos
también morimos,
porque en un verso
fuimos vividos.