child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Ocultas tu cobardía bajo fuertes gritos,
disfrazas de violencia toda tu inseguridad.
¿Necesitas golpearme para demostrar a tus seguidores
que eres más fuerte que yo, que eres igual a ellos?
Sangre sale de mi nariz,
mañana morada tendré la cara,
pero todo pasa en no más de una semana.
En cambio tu idiotez queda por siempre marcada.
Tus golpes podrán lastimarme, pero no lograrán que,
por miedo o conveniencia, me una a tu ejercito
de pobres débiles que necesitan destrozar para demostrar
que ellos aquí deben mandar a los que optan por hablar.
Ven, muéleme a golpes, derrocha mi sangre,
pero mis pensamientos seguirán intactos.
Esconde tu ignorancia bajo mi sangre,
no vaya a ser que defraudes a tus discípulos.
Continua abusando, pintando la noche de violencia,
callando a mano blanca a quien desnude tu indolencia.
Ya va a llegar el maldito día que la palabra necesites,
y mil bocas cerradas encontrarás dispuestas a callar
y no precisamente por miedo a hablar.
El día en que la palabra azote la violencia,
ahí estaré yo aguardando, observando,
como tu imperio, forjado a sangre y miedo,
se derrumba demostrando lo débil que eres en verdad.
disfrazas de violencia toda tu inseguridad.
¿Necesitas golpearme para demostrar a tus seguidores
que eres más fuerte que yo, que eres igual a ellos?
Sangre sale de mi nariz,
mañana morada tendré la cara,
pero todo pasa en no más de una semana.
En cambio tu idiotez queda por siempre marcada.
Tus golpes podrán lastimarme, pero no lograrán que,
por miedo o conveniencia, me una a tu ejercito
de pobres débiles que necesitan destrozar para demostrar
que ellos aquí deben mandar a los que optan por hablar.
Ven, muéleme a golpes, derrocha mi sangre,
pero mis pensamientos seguirán intactos.
Esconde tu ignorancia bajo mi sangre,
no vaya a ser que defraudes a tus discípulos.
Continua abusando, pintando la noche de violencia,
callando a mano blanca a quien desnude tu indolencia.
Ya va a llegar el maldito día que la palabra necesites,
y mil bocas cerradas encontrarás dispuestas a callar
y no precisamente por miedo a hablar.
El día en que la palabra azote la violencia,
ahí estaré yo aguardando, observando,
como tu imperio, forjado a sangre y miedo,
se derrumba demostrando lo débil que eres en verdad.