Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
No dejes caer más lluvia
sobre siembra de cizaña;
ni permitas que aves negras
aniden dentro de tu alma;
ni suspires por el barco
que soltó, hace tiempo, amarras
y te dejó sobre el muelle
mirando el rosa del alba.
Y aquella copa de dicha
que junto a ti rebosaba
y que beber no pudiste
por ser la fortuna extraña;
no anheles beberla un día
porque los ensueños atan
al mástil de aquel navío
que nunca leva sus anclas.
Por eso toda simiente,
sea hierba mala o esperanza,
cultívala en el desierto
árido y sabio del alma;
y así los ojos no vuelvas
porque siega ninguna haya
que al erial te haga volver
el día cuando te vayas.
sobre siembra de cizaña;
ni permitas que aves negras
aniden dentro de tu alma;
ni suspires por el barco
que soltó, hace tiempo, amarras
y te dejó sobre el muelle
mirando el rosa del alba.
Y aquella copa de dicha
que junto a ti rebosaba
y que beber no pudiste
por ser la fortuna extraña;
no anheles beberla un día
porque los ensueños atan
al mástil de aquel navío
que nunca leva sus anclas.
Por eso toda simiente,
sea hierba mala o esperanza,
cultívala en el desierto
árido y sabio del alma;
y así los ojos no vuelvas
porque siega ninguna haya
que al erial te haga volver
el día cuando te vayas.
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