[center:9155cdd59e]En lo profundo de un sueño apocalíptico,
una ciénaga de fétida podredumbre,
un mar de sangre humana y animal,
con lecho de azufre, huesos y cenizas.
Alzo de en medio, entre la espesa salsa,
Una suerte de cuerpo u ente indefinible,
De bestiales características espantosas,
De un rincón del tiempo y la natura olvidada.
En su rostro milenario, cabalgaron lágrimas,
Cuesta abajo por las mejillas castigadas,
Desprendiendo por debajo del mentón,
Hacia el espanto de las turbias aguas.
Como una tormenta de ira y quebranto,
Arremetiendo cual granizo sobre la tierra,
Sacudieron la acuosa superficie,
Generando marejadas de pestilencia.
Mientras erguía su deformidad, toda atormentada,
Sacudiendo de las alas membranosas
Pegajosa mezcla de su tormento,
Y descubriendo sus cueros oscurecidos en cenizas...
...
levitando sobre el recuerdo, observó los cielos,
miró profundo el infinito y no halló nada,
mas que sus albores de inocencia profanada,
en el mundo incierto de deseos truncos y esperanzas robadas.
Recordó cuando fue de la inepta blancura,
de los que moraban por las nubes del anhelo,
y de su caída al abismo del desconsuelo,
al descubrir la realidad sombría que lo asimilaba.
Y no es demonio, no es ángel, no es absolutamente nada,
Una mancha en un papel antiguo,
Un estereotipo de tristeza , de emerge cada ciclos inciertos,
A buscar un camino, un cambio que lo extirpe de su miseria.
Es solo una mente ennegrecida por la verdad que se le dio,
Y que aun, entre cicatrices y llagas, espera,
Y respira en la densa cortina de sinsabores, el poco oxigeno que sobra,
Anhelando, en la agobiante atmósfera, disipar la niebla.
Ver mas allá de lo permitido a su natura,
Observar sin los ojos o rajar sus párpados,
Desangrar hasta la ultima gota de sus muñecas,
Para sentir placer de estar vivo.
...despertó del pensamiento,
que casi había consumido su rabia,
guardando lo remanente para la busca
y voló hacia la tierra de los hombres.
Mientras retomaba su conciencia,
De la misión encomendada,
Ser la efigie de la verdad humana,
Y llevar al mundo su filosofía.
Voló, perdiéndose entre las negras columnas,
Que enmantaban el firmamento
y desapareció...
[/center:9155cdd59e]
una ciénaga de fétida podredumbre,
un mar de sangre humana y animal,
con lecho de azufre, huesos y cenizas.
Alzo de en medio, entre la espesa salsa,
Una suerte de cuerpo u ente indefinible,
De bestiales características espantosas,
De un rincón del tiempo y la natura olvidada.
En su rostro milenario, cabalgaron lágrimas,
Cuesta abajo por las mejillas castigadas,
Desprendiendo por debajo del mentón,
Hacia el espanto de las turbias aguas.
Como una tormenta de ira y quebranto,
Arremetiendo cual granizo sobre la tierra,
Sacudieron la acuosa superficie,
Generando marejadas de pestilencia.
Mientras erguía su deformidad, toda atormentada,
Sacudiendo de las alas membranosas
Pegajosa mezcla de su tormento,
Y descubriendo sus cueros oscurecidos en cenizas...
...
levitando sobre el recuerdo, observó los cielos,
miró profundo el infinito y no halló nada,
mas que sus albores de inocencia profanada,
en el mundo incierto de deseos truncos y esperanzas robadas.
Recordó cuando fue de la inepta blancura,
de los que moraban por las nubes del anhelo,
y de su caída al abismo del desconsuelo,
al descubrir la realidad sombría que lo asimilaba.
Y no es demonio, no es ángel, no es absolutamente nada,
Una mancha en un papel antiguo,
Un estereotipo de tristeza , de emerge cada ciclos inciertos,
A buscar un camino, un cambio que lo extirpe de su miseria.
Es solo una mente ennegrecida por la verdad que se le dio,
Y que aun, entre cicatrices y llagas, espera,
Y respira en la densa cortina de sinsabores, el poco oxigeno que sobra,
Anhelando, en la agobiante atmósfera, disipar la niebla.
Ver mas allá de lo permitido a su natura,
Observar sin los ojos o rajar sus párpados,
Desangrar hasta la ultima gota de sus muñecas,
Para sentir placer de estar vivo.
...despertó del pensamiento,
que casi había consumido su rabia,
guardando lo remanente para la busca
y voló hacia la tierra de los hombres.
Mientras retomaba su conciencia,
De la misión encomendada,
Ser la efigie de la verdad humana,
Y llevar al mundo su filosofía.
Voló, perdiéndose entre las negras columnas,
Que enmantaban el firmamento
y desapareció...
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