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El delantal de mi abuelita

Antares

Poeta adicto al portal
La casa de mi abuelita
está llena de magia y color.
El zaguán es su sitio perfecto,
donde teje con todo primor.

Ella vigila los juegos
y nos hace un rico roscón.
Nos alegra la merienda,
cantando una bella canción.

Cuando la tarde va decayendo
y comienza el viento a ulular,
a su alrededor tomamos asiento
porque un relato nos quiere contar...

-“No sabéis nietitos míos,
lo prodigioso de mí delantal.
Meto la mano en el bolsillo,
y la magia funciona sin más.

Toma Pedrito la nariz de payaso,
y tú, Miguelón,
¿no querías pintar?
Coge estas acuarelas y nunca dejes de crear.

Mariela, esta caracola,
para que siempre escuches el mar.
Andrea, espera un poquito,
se que impaciente tu estás.

Mira sale ya la muñeca
con su peine para peinar,
esa linda melenita
y su horquilla de cristal.

De repente, algo sucede
en el bolsillo del delantal...

-¡Es otro regalo que llega!
¿Este para quién será?
Es muy grande, yo no puedo,
me tendréis que ayudar.

-Acercaos niños, acercaos,
sujetad el delantal.

-Sorprendidos y sigilosos
se asoman juntos sin dudar.

Mi abuela aprovecha el momento,
y resuelve con todo su amor,
abrazarnos, llenarnos de besos
y cosquillas a montón.

-Pero abuela, ¿y el regalo?
No salió del delantal.

-Mirad niños vuestra alegría,
me dice que pudo llegar.

-¿Y cómo se llama el regalo?

-Se llama FELICIDAD.”
 
Última edición:
Encantador poema nos dejas con el maravilloso y mágico delantál de la abuelita fascinando a los niños para darles toda esa felicidad que corresponde a su edad.

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Me alegra recibirte en mi poema, Maramín. Tu opinión sobre el mismo me anima, ya que he de confesar que es mi primera poesía infantil. Gracias y saludos cordiales.
 
La casa de mi abuelita
esta llena de magia y color.
El zaguán es su sitio perfecto,
donde teje con todo primor.

Ella vigila los juegos
y nos hace un rico roscón.
Nos alegra la merienda,
cantando una bella canción.

Cuando la tarde va decayendo
y comienza el viento a ulular,
a su alrededor tomamos asiento
porque un relato nos quiere contar...

-“No sabéis nietitos míos,
lo prodigioso de mi delantal.
Meto la mano en el bolsillo,
y la magia funciona sin mas.

Toma Pedrito la nariz de payaso,
y tu, Miguelón,
¿no querías pintar?
Coge estas acuarelas y nunca dejes de crear.

Mariela, ésta caracola,
para que siempre escuches el mar.
Andrea, espera un poquito,
se que impaciente tu estás.

Mira sale ya la muñeca
con su peine para peinar,
esa linda melenita
y su horquilla de cristal.

De repente, algo sucede
en el bolsillo del delantal...

-¡Es otro regalo que llega!
¿Este para quién será?
Es muy grande, yo no puedo,
me tendréis que ayudar.

-Acercaros niños, acercaros,
sujetad el delantal.

-Sorprendidos y sigilosos
se asoman juntos sin dudar.

Mi abuela aprovecha el momento,
y resuelve con todo su amor,
abrazarnos, llenarnos de besos
y cosquillas a montón.

-Pero abuela, ¿y el regalo?
No salió del delantal.

-Mirad niños vuestra alegría,
me dice que pudo llegar.

-¿Y cómo se llama el regalo?

-Se llama FELICIDAD.”
Un precioso relato hecho por arte de magia en un hermoso poema..muy dulce y tierno, me encantó el mensaje. Un verdadero placer recorrer tus letras estimada Antares...mi admiración la tienes hace rato...un abrazo y un estupendo fin de semana..
 
La casa de mi abuelita
esta llena de magia y color.
El zaguán es su sitio perfecto,
donde teje con todo primor.

Ella vigila los juegos
y nos hace un rico roscón.
Nos alegra la merienda,
cantando una bella canción.

Cuando la tarde va decayendo
y comienza el viento a ulular,
a su alrededor tomamos asiento
porque un relato nos quiere contar...

-“No sabéis nietitos míos,
lo prodigioso de mi delantal.
Meto la mano en el bolsillo,
y la magia funciona sin mas.

Toma Pedrito la nariz de payaso,
y tu, Miguelón,
¿no querías pintar?
Coge estas acuarelas y nunca dejes de crear.

Mariela, ésta caracola,
para que siempre escuches el mar.
Andrea, espera un poquito,
se que impaciente tu estás.

Mira sale ya la muñeca
con su peine para peinar,
esa linda melenita
y su horquilla de cristal.

De repente, algo sucede
en el bolsillo del delantal...

-¡Es otro regalo que llega!
¿Este para quién será?
Es muy grande, yo no puedo,
me tendréis que ayudar.

-Acercaros niños, acercaros,
sujetad el delantal.

-Sorprendidos y sigilosos
se asoman juntos sin dudar.

Mi abuela aprovecha el momento,
y resuelve con todo su amor,
abrazarnos, llenarnos de besos
y cosquillas a montón.

-Pero abuela, ¿y el regalo?
No salió del delantal.

-Mirad niños vuestra alegría,
me dice que pudo llegar.

-¿Y cómo se llama el regalo?

-Se llama FELICIDAD.”
Ayyy Antares, las abuelitas siempre alimentando sueños, su magia es maravillosa, y ese delantal de caricias y de besos es el mejor recuerdo que puede dejar a sus nietas y nietos...Ayyy les va a encantar todos y cada uno de los versos de este delicioso poema, el mundo infantil sabrá aprovechar su valía. Mil besos querida amiga, llenos de admiración y de cariño.....muááááaackssss...
 
La casa de mi abuelita
está llena de magia y color.
El zaguán es su sitio perfecto,
donde teje con todo primor.

Ella vigila los juegos
y nos hace un rico roscón.
Nos alegra la merienda,
cantando una bella canción.

Cuando la tarde va decayendo
y comienza el viento a ulular,
a su alrededor tomamos asiento
porque un relato nos quiere contar...

-“No sabéis nietitos míos,
lo prodigioso de mí delantal.
Meto la mano en el bolsillo,
y la magia funciona sin más.

Toma Pedrito la nariz de payaso,
y tú, Miguelón,
¿no querías pintar?
Coge estas acuarelas y nunca dejes de crear.

Mariela, esta caracola,
para que siempre escuches el mar.
Andrea, espera un poquito,
se que impaciente tu estás.

Mira sale ya la muñeca
con su peine para peinar,
esa linda melenita
y su horquilla de cristal.

De repente, algo sucede
en el bolsillo del delantal...

-¡Es otro regalo que llega!
¿Este para quién será?
Es muy grande, yo no puedo,
me tendréis que ayudar.

-Acercaos niños, acercaos,
sujetad el delantal.

-Sorprendidos y sigilosos
se asoman juntos sin dudar.

Mi abuela aprovecha el momento,
y resuelve con todo su amor,
abrazarnos, llenarnos de besos
y cosquillas a montón.

-Pero abuela, ¿y el regalo?
No salió del delantal.

-Mirad niños vuestra alegría,
me dice que pudo llegar.

-¿Y cómo se llama el regalo?

-Se llama FELICIDAD.”
La felicidad, entre otras cosas algo que necesitamos para sobrevivir.
Un gusto.
 
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