Eusebio
Poeta recién llegado
El cadáver se descompone, en el cuarto de la casa
(no hay nadie que lo alce. . .que lo lleve afuera)
¡Oh si hubieras escuchado el grito de lamento
que con las manos crispadas
arrastra dentro suyo el viento!
Pero ya no hay nadie en la casa, que saque la carne del muerto
Hogar donde los gusanos
Devoran el silencio
¡Ay que triste es el grito, el gemido y el lamento
que llevan dentro suyo
los suspiros del viento!
¡Deja lo que has estado haciendo!
¡Y toma en tus manos el pestillo!
¡Y por favor socorre al muerto!
La mano crispada se cierra en el pomo de la puerta
Y entre el gemido de la madera (entre el ruido de los goznes)
La luz del nuevo día, nace en las tinieblas
¡Oh terrible es la luz de la rendija
que sobre el rostro del cuerpo caído
mortales heridas acaricia!
(no hay nadie que lo alce. . .que lo lleve afuera)
¡Oh si hubieras escuchado el grito de lamento
que con las manos crispadas
arrastra dentro suyo el viento!
Pero ya no hay nadie en la casa, que saque la carne del muerto
Hogar donde los gusanos
Devoran el silencio
¡Ay que triste es el grito, el gemido y el lamento
que llevan dentro suyo
los suspiros del viento!
¡Deja lo que has estado haciendo!
¡Y toma en tus manos el pestillo!
¡Y por favor socorre al muerto!
La mano crispada se cierra en el pomo de la puerta
Y entre el gemido de la madera (entre el ruido de los goznes)
La luz del nuevo día, nace en las tinieblas
¡Oh terrible es la luz de la rendija
que sobre el rostro del cuerpo caído
mortales heridas acaricia!