Tuviste mi corazón en tus manos,
te lo entregué, tembloroso,
para que lo cuidaras.
Pero tantas veces lo apuñalaste,
y luego lo vendaste,
como si el dolor pudiera olvidarse
con una caricia tibia.
Una y otra y otra vez.
Y yo…
yo solo te miraba con inocencia.
Mis ojos no podían ver
los crímenes que cometías
contra lo que más amaba.
Mi corazón, tantas veces
al borde de la muerte,
seguía latiendo con la esperanza
de que sería sanado
por el mismo que lo hacía sangrar.
Eras su criminal favorito.
Hoy, lo heriste una vez más,
pero esta vez te fuiste
sin vendarlo.
Sin volver la mirada.
Siento mis heridas cuando respiro.
Puedo sentir cómo se desangra
silenciosamente.
Mis ojos lloran mares,
y temo que algún día,
solo tal vez,
mi corazón sufra
la última hemorragia.
Y tú…
seguirás siendo un criminal.
-Dior
te lo entregué, tembloroso,
para que lo cuidaras.
Pero tantas veces lo apuñalaste,
y luego lo vendaste,
como si el dolor pudiera olvidarse
con una caricia tibia.
Una y otra y otra vez.
Y yo…
yo solo te miraba con inocencia.
Mis ojos no podían ver
los crímenes que cometías
contra lo que más amaba.
Mi corazón, tantas veces
al borde de la muerte,
seguía latiendo con la esperanza
de que sería sanado
por el mismo que lo hacía sangrar.
Eras su criminal favorito.
Hoy, lo heriste una vez más,
pero esta vez te fuiste
sin vendarlo.
Sin volver la mirada.
Siento mis heridas cuando respiro.
Puedo sentir cómo se desangra
silenciosamente.
Mis ojos lloran mares,
y temo que algún día,
solo tal vez,
mi corazón sufra
la última hemorragia.
Y tú…
seguirás siendo un criminal.
-Dior