poetakabik
Poeta veterano en el portal
(Poema en verso blanco, endecasílabo reflexivo)
La vida no existía sin nosotros,
no era más que el silencio de la nada.
Nació en la piel, al tacto de la sangre,
se alzó como un suspiro entre los huesos.
Firmamos sin saberlo un viejo pacto,
con tinta hecha de luz, miedo y ternura,
y cada amanecer lo renovamos
al abrir los ojos y creer que somos.
Mas nadie ha leído la cláusula final.
Ignoramos el día, el pulso último,
el gesto en que nos quite su promesa
y se marche desnuda de regreso.
Cuando muramos, morirá en nosotros
la única verdad que nos alzaba:
ese latido frágil que fue tiempo,
esa ilusión llamada simplemente "vida".
No hay testigos. El juicio es el instante.
No hay apelación. El fin será silencio.
Y aún así, firmamos, sí, sin protesta,
pues vivir —con todo— es un milagro ciego.
La vida no existía sin nosotros,
no era más que el silencio de la nada.
Nació en la piel, al tacto de la sangre,
se alzó como un suspiro entre los huesos.
Firmamos sin saberlo un viejo pacto,
con tinta hecha de luz, miedo y ternura,
y cada amanecer lo renovamos
al abrir los ojos y creer que somos.
Mas nadie ha leído la cláusula final.
Ignoramos el día, el pulso último,
el gesto en que nos quite su promesa
y se marche desnuda de regreso.
Cuando muramos, morirá en nosotros
la única verdad que nos alzaba:
ese latido frágil que fue tiempo,
esa ilusión llamada simplemente "vida".
No hay testigos. El juicio es el instante.
No hay apelación. El fin será silencio.
Y aún así, firmamos, sí, sin protesta,
pues vivir —con todo— es un milagro ciego.