JALSY
Poeta recién llegado
¡Pobre conejito, que sin colita nacio!
por eso, el conejito siempre escondido está,
entre las ramitas salta y salta y ya.
Pero el conejito también quiere jugar,
pero sin colita, pues vergüenza le da,
sus compañeritos suelen reirse no más
¡Pobre conejito!, lo hacen llorar.
Pero un día, el conejito se armó de valor
y sin importar lo que dijeran, corrió y corrió.
Aprendió a vivir sin vergüenza
y a no importarle lo que dijeran los demás.
Ahora el conejito no sólo corre y juega
como los demás, sino que comprendió
que sin colita o con ella
hay que ser feliz y no más.
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