Julio Escaleno.
Poeta recién llegado
Nadie nos cuenta la verdad.
Nadie.
Todo son vueltas de campana de credos sensacionalistas, doctrinas que venden milagros en latas de conserva.
Todos piden fe a todos.
Los perros.
Los profetas.
Los amigos.
Los dioses.
Todo son besos y patadas:
la terca muerte se cachondea de nosotros.
La piel arrancada no perdona, se aleja y en ocasiones exige su parte.
Los niños aplastados por la indiferencia crecen olvidados, crueles y sencillos.
Y solo nos queda mendigar cielos y tierras a extraños.
Nos toca imaginar un tiempo sin demasiada codicia,
algo tan atrevido que se convierte, a veces en negocio y otras veces en delito.
Nadie.
Todo son vueltas de campana de credos sensacionalistas, doctrinas que venden milagros en latas de conserva.
Todos piden fe a todos.
Los perros.
Los profetas.
Los amigos.
Los dioses.
Todo son besos y patadas:
la terca muerte se cachondea de nosotros.
La piel arrancada no perdona, se aleja y en ocasiones exige su parte.
Los niños aplastados por la indiferencia crecen olvidados, crueles y sencillos.
Y solo nos queda mendigar cielos y tierras a extraños.
Nos toca imaginar un tiempo sin demasiada codicia,
algo tan atrevido que se convierte, a veces en negocio y otras veces en delito.