Cielo sangrante de lunas. Ver vida, dejarse humedecer por imágenes difusas donde se producen los trípticos
, esos motivos que dejan renacer en todo lo sublime para que los ojos lleguen al sueño.
EL CIELO SANGRA CON LUNAS
El cielo sangra con lunas
para encarcelar a la razón
en besos de luz y piedras frías.
Una hipnosis,
aquel banco…, era vida.
Notas apuntadas en sucio…, manantial
para sentir las estrellas en alto,
embrujo para esperar la locura.
¿Qué generosidad?
¡Beber aquel vino agrio!
Una lluvia graciosa grita
y castiga a mi sedante cuerpo
herido de noches de desgracia.
Cuando finalizo esa calle, seno
de mi, el alma nace hacia las nadas
para volver mi paso a las ejecuciones.
Conformo el gesto, un vacío.
Imágenes difusas
motivos y gesticulantes relojes.
Querer ir hacia bocas ensombrecidas
ojos de una loca oscuridad profunda.
Y desde allí acostarme
sobre una vida inclinada
que se encorva, entre
esos sueños de los camafeos,
para con indignación ciega
descansar en el decidido corazón,
y sobre las ruinas índicas y sonrientes
que se bañan en pétalos de meditación,
mientras subo los peldaños de mi piel.
Espejo de un estado tríptico ascendente
que va a los ojos húmedos de mercurio.
Cabello descuidado
alma desprotegida,
emoción por emoción
vivir acostado en el paso
y junto al desconcierto.
Siempre…
Anidar entre motivos
¿Cuáles?
Mis cinco aves. Mar.
Cuatro rayos, sal.
Tres cuchillos, horizonte.
Sueños de indomable fuente.
¡Enséñame tu camino!
Ave de viajes breves de vértigo.
¡Ábrete noche de atraques!
Sol que en dulzura te enredas.
¡Refleja la línea en los perfiles!
Horizonte que anidas iris de luciérnaga.
¡Quiero ir y morir en vuestro regazo!
Y dormir dulcemente en ese camino
para renacer en las formas sublimes,
en un rocío de alabanzas de sirenas
que, incruentas, vierten en mi sus ojos.
Son diamantes de tristeza infinita
mientras se compadece la luna
en cuantos de manto infinito
y brisas de escarcha triste y rota.
Ya no sangra el cielo
la luna abrió mi prisión
fui a tus ojos de sueño.
* * * * * * *
luzyabsenta