susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay un cerebro enterrado en el alquitrán
de las empinadas calles de la mágica montaña.
Late el subsuelo relleno de arterias blandas
y calientes por donde corre un fluido viscoso
que se adhiere a las paredes.
Arriba están los enfermos en un hospital
que aparenta casa de reposo
(qué fatiga da la lentitud de la espuma del mar
estrellándose en la roca de una quimera barata
que enferma de los pulmones por no usarlos).
"Las tierras se abrirán...", predijo el Apocalipsis
una noche de lluvia ácida salpicando los cristales
de los fraudes encallados en pura desidia de hiel.
Y el cerebro sigue esperando el día de la luz
que anuncie el amanecer.
de las empinadas calles de la mágica montaña.
Late el subsuelo relleno de arterias blandas
y calientes por donde corre un fluido viscoso
que se adhiere a las paredes.
Arriba están los enfermos en un hospital
que aparenta casa de reposo
(qué fatiga da la lentitud de la espuma del mar
estrellándose en la roca de una quimera barata
que enferma de los pulmones por no usarlos).
"Las tierras se abrirán...", predijo el Apocalipsis
una noche de lluvia ácida salpicando los cristales
de los fraudes encallados en pura desidia de hiel.
Y el cerebro sigue esperando el día de la luz
que anuncie el amanecer.