guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
La luna se refleja en el lago,
Pálida, inmóvil, soñando,
Un canto suave, tonos de dolor,
Melancolía y olvido de un desamor,
Yo que sigo el místico llamado.
Una dama de dorados rizos,
Reposa sentada en la orilla norte del lago,
Ve su reflejo, derrama lágrimas,
Suelta su pena en forma de canto
Y yo de mi sur me alejo a su norte frío.
Su piel tiene un brillo tenue,
Su cuerpo es delgado, frágil,
Solía ser amante, ahora guarida
Del sufrimiento que le quita la vida.
Quedo al descubierto, ella voltea,
Toda su desnudes se rebela,
la escuche cantar melodías con desconsuelo
Ella responde con su mirada deleitable,
Ojos azules, profundos como el lago.
Se acerco y contó su pena,
Me relato su legendaria condena,
Era un hada, un hada olvidada,
Su condena es que no podía amar,
A todo hombre que con su canto encantaba
Y llena de lágrimas los tenía que matar.
Pidió disculpas con la cabeza caída,
Al levantarla su cabello se tiño,
Rizos oscuros y ojos tintos,
No hubo reacción mía, deje mi destino
En sus manos y labios.
Nunca sigas el canto de una Feidall.
Pálida, inmóvil, soñando,
Un canto suave, tonos de dolor,
Melancolía y olvido de un desamor,
Yo que sigo el místico llamado.
Una dama de dorados rizos,
Reposa sentada en la orilla norte del lago,
Ve su reflejo, derrama lágrimas,
Suelta su pena en forma de canto
Y yo de mi sur me alejo a su norte frío.
Su piel tiene un brillo tenue,
Su cuerpo es delgado, frágil,
Solía ser amante, ahora guarida
Del sufrimiento que le quita la vida.
Quedo al descubierto, ella voltea,
Toda su desnudes se rebela,
la escuche cantar melodías con desconsuelo
Ella responde con su mirada deleitable,
Ojos azules, profundos como el lago.
Se acerco y contó su pena,
Me relato su legendaria condena,
Era un hada, un hada olvidada,
Su condena es que no podía amar,
A todo hombre que con su canto encantaba
Y llena de lágrimas los tenía que matar.
Pidió disculpas con la cabeza caída,
Al levantarla su cabello se tiño,
Rizos oscuros y ojos tintos,
No hubo reacción mía, deje mi destino
En sus manos y labios.
Nunca sigas el canto de una Feidall.