Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El campo de los hombres
Erase un hombre
vivido y vividor,
gastado de la virtud y el vicio,
cansado del descanso,
sediento de labor;
acaso bien nacido
Erase un hombre vivo
que vivo se murió.
Llegué al bar buscando su rostro
Yo iba de chaqueta bien vestido
Ocultaba la manga derecha la sierra
El manco pidió fuego
Al hombre que lo enfrenta
En el instante del chasquido
Cuando la llama prende viva
Aserré la mano asida
Quedó suelta la maleta
Cogí el fruto grueso
Monté en la motocicleta
Al llegar a las afueras
En un cruce de caminos
La dejé sobre la hierba
Marché a la contraria
Cuando el ruido se hizo silba
Me eché sobre el maizal
Llegó la noche
A rastras reptando
Hasta un paso del camino
Era oscuro el infinito
Por delante y por detrás
Inicié el andar nocturno
Rumbo a lo desconocido
Una lumbre luz de fondo
Un murmullo y unas quejas
Los gitanos trasteando
La guitarra y su verbena
Esperé el fin del mundo
Cuando el mundo delincuente
Terminó el canto profundo
Acudí a la luz y fuente
Una mano me molesta
Es la prueba del delito
La asé sobre la fiesta
La comí con todo el puño
Me corte toda la barba
La melena diferente
No había rastro de la juerga
Y volvieron dos pendientes
Que buscaban la navaja
Con que yo me hice la mente
Oculté mi rostro verde
Y quedó uno de ellos
Lo atrapé entre la noche
Y me puse su alza cuellos
Le dejé un billete verde
De los verdes que usurpé
Mi sorpresa tuvo el eco
De lo falso que ahora ve
Comprendí el error de bulto
Por la seña no atendida
Quien me dijo sobre el bicho
Diferente el manco pida
Aguardiente que ahora escucho
Decidí volver al sitio
Terminar desde el inicio
Cuando tuve nuevo el brote
De maleta vivo y diestro
Era manco con su nombre
Y una sierra tras mi pecho
Una voz sobre mi espalda
Apretó la sierra madre
Yo caí sobre los suelos
Vi caer al manco doble
Y me fui con otros vuelos
Hacia el campo de los hombres.
Allí morí perdido
vivido y vividor,
acaso bien nacido,
un hombre vivo
que murió.
Erase un hombre
vivido y vividor,
gastado de la virtud y el vicio,
cansado del descanso,
sediento de labor;
acaso bien nacido
Erase un hombre vivo
que vivo se murió.
Llegué al bar buscando su rostro
Yo iba de chaqueta bien vestido
Ocultaba la manga derecha la sierra
El manco pidió fuego
Al hombre que lo enfrenta
En el instante del chasquido
Cuando la llama prende viva
Aserré la mano asida
Quedó suelta la maleta
Cogí el fruto grueso
Monté en la motocicleta
Al llegar a las afueras
En un cruce de caminos
La dejé sobre la hierba
Marché a la contraria
Cuando el ruido se hizo silba
Me eché sobre el maizal
Llegó la noche
A rastras reptando
Hasta un paso del camino
Era oscuro el infinito
Por delante y por detrás
Inicié el andar nocturno
Rumbo a lo desconocido
Una lumbre luz de fondo
Un murmullo y unas quejas
Los gitanos trasteando
La guitarra y su verbena
Esperé el fin del mundo
Cuando el mundo delincuente
Terminó el canto profundo
Acudí a la luz y fuente
Una mano me molesta
Es la prueba del delito
La asé sobre la fiesta
La comí con todo el puño
Me corte toda la barba
La melena diferente
No había rastro de la juerga
Y volvieron dos pendientes
Que buscaban la navaja
Con que yo me hice la mente
Oculté mi rostro verde
Y quedó uno de ellos
Lo atrapé entre la noche
Y me puse su alza cuellos
Le dejé un billete verde
De los verdes que usurpé
Mi sorpresa tuvo el eco
De lo falso que ahora ve
Comprendí el error de bulto
Por la seña no atendida
Quien me dijo sobre el bicho
Diferente el manco pida
Aguardiente que ahora escucho
Decidí volver al sitio
Terminar desde el inicio
Cuando tuve nuevo el brote
De maleta vivo y diestro
Era manco con su nombre
Y una sierra tras mi pecho
Una voz sobre mi espalda
Apretó la sierra madre
Yo caí sobre los suelos
Vi caer al manco doble
Y me fui con otros vuelos
Hacia el campo de los hombres.
Allí morí perdido
vivido y vividor,
acaso bien nacido,
un hombre vivo
que murió.