Asklepios
Incinerando envidias
Es de noche y la arcilla del camino se ha ido vaciando de historias. Está a la espera, tan solo, de poder desayunar los primeros rayos de sol y volver a entrar en calor.
Su mundo es irregular, configurado siempre por múltiples elementos externos: huellas de pisadas, -humanas y también de otros animales-, rodadas de vehículos: carros, coches, motocicletas, camiones… y, aún así, jamás se ha quejado de tan variado formato.
Su mayor tristeza: cuando, sea cual sea el motivo, algo de sí, de su todo se rompe; cuando le es robada una cantidad, -la que sea-, de su identidad. Es muy dado a entregarse al silencio y a disfrutar contemplando todo amanecer, y es bien sabido, que cualquier decisión que toma, puede abrir puertas a la grandeza o al mayor de los desastres. También es muy aficionado a mirar largamente a los cielos, por lo que es lógico y habitual que, cuando advierte cierto cansancio en los espacios, tienda a aprovechar de la humildad hasta su penumbra, con la que forjar y terminar de construir todo este mundo imaginario.
Considerado como el mejor dibujante de horizontes, jamás ha podido experimentar ni saber el valor que puede llegar a tener un simple beso, un susurro… ni tampoco de un desprecio.
Al otro lado del mundo… están los sueños.
Su mundo es irregular, configurado siempre por múltiples elementos externos: huellas de pisadas, -humanas y también de otros animales-, rodadas de vehículos: carros, coches, motocicletas, camiones… y, aún así, jamás se ha quejado de tan variado formato.
Su mayor tristeza: cuando, sea cual sea el motivo, algo de sí, de su todo se rompe; cuando le es robada una cantidad, -la que sea-, de su identidad. Es muy dado a entregarse al silencio y a disfrutar contemplando todo amanecer, y es bien sabido, que cualquier decisión que toma, puede abrir puertas a la grandeza o al mayor de los desastres. También es muy aficionado a mirar largamente a los cielos, por lo que es lógico y habitual que, cuando advierte cierto cansancio en los espacios, tienda a aprovechar de la humildad hasta su penumbra, con la que forjar y terminar de construir todo este mundo imaginario.
Considerado como el mejor dibujante de horizontes, jamás ha podido experimentar ni saber el valor que puede llegar a tener un simple beso, un susurro… ni tampoco de un desprecio.
Al otro lado del mundo… están los sueños.
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