Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El borrón
Por las noches y en silencio
acuden letras al papel,
que me salen de la tinta
de un azul oscurecer.
Llevan años esperando
en el tintero sin poder
resolver el bello sueño
de escribir anochecer.
Me surgieron todas juntas
y cada una fue una cruz,
que brillaba por su cuenta
alumbrándome su luz.
Su conjunto fue la imagen
que en mi sueño se formó,
de una mano que era arcángel
y al pincel demonizó.
Describí a la tiniebla
que era oscura y de alquitrán
Cual cemento sobre hierba
cimentado fue Satán.
Se hizo noche en el silencio
y mi mano envejeció,
descubriendo todo el tiempo
de un papel que se quemó,
porque vivo fue el infierno
que mi mente dibujó.
Me asusté del fuego santo
que quemaba sin herir,
y en los huesos de mi mano
el misterio comprendí.
Rompió la duramadre
donde el nervio oculta el don,
y al temblarme las falanges
lo suscrito fue un borrón.
Por las noches y en silencio
acuden letras al papel,
que me salen de la tinta
de un azul oscurecer.
Llevan años esperando
en el tintero sin poder
resolver el bello sueño
de escribir anochecer.
Me surgieron todas juntas
y cada una fue una cruz,
que brillaba por su cuenta
alumbrándome su luz.
Su conjunto fue la imagen
que en mi sueño se formó,
de una mano que era arcángel
y al pincel demonizó.
Describí a la tiniebla
que era oscura y de alquitrán
Cual cemento sobre hierba
cimentado fue Satán.
Se hizo noche en el silencio
y mi mano envejeció,
descubriendo todo el tiempo
de un papel que se quemó,
porque vivo fue el infierno
que mi mente dibujó.
Me asusté del fuego santo
que quemaba sin herir,
y en los huesos de mi mano
el misterio comprendí.
Rompió la duramadre
donde el nervio oculta el don,
y al temblarme las falanges
lo suscrito fue un borrón.