Marcos Estrada
Poeta recién llegado
Aquel viejo sentado en la barra
En el bar que siempre paraba
Para beber su copa de vino
Ese vino tinto que tanto gustaba
A pesar de estar a espaldas del mar
Este día es el más nublado
El más oscuro
Pero debe continuar el borracho
Que en su trabajo holgado
La mañana ni la noche se distinguen
Ni a su paso lerdo
En aquella estela de mimetismo
Que logra que este viejo sea el mismo
Que pueda volver al mar que lo vio nacer
El que lo convirtió en el pescador que hoy es
Con toda el agua violenta que golpea
Aquel barco vivo para remar
Con todas las vacilaciones que ha de luchar
Lucha contra todos el viejo
Pero cuando se logra dar cuenta que su único enemigo
Sigue siendo aquel que es su mejor amigo
Su propia consciencia
La que siempre lo acompaña en todas sus contradicciones
En todas sus certezas y dudas
Sentimientos, alegrías y tristeza
El borracho lucha contra él
Sólo logra ganarle cuando está ebrio
Ya que logra ver aquella parte buena
Esa parte donde los lobos de mar y los delfines
Navegan sin cesar al lado de su barco
Su barco de toda la vida
El barco de sus batallas, de proezas
Que poco y nada pesan para los demás
Pero solamente el, su consciencia y su barco
Pueden recorrer aquellos mares que los demás no pueden
Como no pueden comprender, jamás podrán ver en este viejo borracho
Todo lo que existe dentro de esta copa de vino tinto tomada en la mañana.
En el bar que siempre paraba
Para beber su copa de vino
Ese vino tinto que tanto gustaba
A pesar de estar a espaldas del mar
Este día es el más nublado
El más oscuro
Pero debe continuar el borracho
Que en su trabajo holgado
La mañana ni la noche se distinguen
Ni a su paso lerdo
En aquella estela de mimetismo
Que logra que este viejo sea el mismo
Que pueda volver al mar que lo vio nacer
El que lo convirtió en el pescador que hoy es
Con toda el agua violenta que golpea
Aquel barco vivo para remar
Con todas las vacilaciones que ha de luchar
Lucha contra todos el viejo
Pero cuando se logra dar cuenta que su único enemigo
Sigue siendo aquel que es su mejor amigo
Su propia consciencia
La que siempre lo acompaña en todas sus contradicciones
En todas sus certezas y dudas
Sentimientos, alegrías y tristeza
El borracho lucha contra él
Sólo logra ganarle cuando está ebrio
Ya que logra ver aquella parte buena
Esa parte donde los lobos de mar y los delfines
Navegan sin cesar al lado de su barco
Su barco de toda la vida
El barco de sus batallas, de proezas
Que poco y nada pesan para los demás
Pero solamente el, su consciencia y su barco
Pueden recorrer aquellos mares que los demás no pueden
Como no pueden comprender, jamás podrán ver en este viejo borracho
Todo lo que existe dentro de esta copa de vino tinto tomada en la mañana.