guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
El barco sigue la marea,
va en silencio con el vaivén de la naturaleza.
Se rinde a sus maneras
como alguna vez se rindió el lobo
a la lengua de la hembra.
Adormecido va, como si durmiera,
recostado en los enormes brazos de la mar,
mientras que desde la ciudad los focos brillan,
distantes cual estrellas desde una galaxia próxima.
La angustia de la ciudad le grita a la nave,
le implora que atraque con sus gentes.
Un niño, desde la playa y con una vela de miel de abejas,
en morse señal avisa al navío que en la ciudad
no queda más esperanza que la muerte
y que las mujeres han levantado un arrecife
con las lágrimas que les dejó la habitualidad del amar.
va en silencio con el vaivén de la naturaleza.
Se rinde a sus maneras
como alguna vez se rindió el lobo
a la lengua de la hembra.
Adormecido va, como si durmiera,
recostado en los enormes brazos de la mar,
mientras que desde la ciudad los focos brillan,
distantes cual estrellas desde una galaxia próxima.
La angustia de la ciudad le grita a la nave,
le implora que atraque con sus gentes.
Un niño, desde la playa y con una vela de miel de abejas,
en morse señal avisa al navío que en la ciudad
no queda más esperanza que la muerte
y que las mujeres han levantado un arrecife
con las lágrimas que les dejó la habitualidad del amar.
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