Mary Mura
Poeta veterano en el portal
El auto y el conejito
Un conejito salvaje
se quedó paralizado,
con los faros de aquel auto
que lo había encandilado.
No sabía si correr
sus patas no se movían,
el hombre salió del coche
pues matarlo no quería.
Bajo los faros del auto
le dio amor y acariño,
y lo soltó allí en el bosque
donde el pertenecía.
No siempre el hombre es cruel y cazador furtivo. Gracias a Dios todavía hay gente buena, que lucha por defender a la naturaleza.
Un conejito salvaje
se quedó paralizado,
con los faros de aquel auto
que lo había encandilado.
No sabía si correr
sus patas no se movían,
el hombre salió del coche
pues matarlo no quería.
Bajo los faros del auto
le dio amor y acariño,
y lo soltó allí en el bosque
donde el pertenecía.
No siempre el hombre es cruel y cazador furtivo. Gracias a Dios todavía hay gente buena, que lucha por defender a la naturaleza.