humanoide
Poeta fiel al portal
El asteroide los tuzas
Gira cuarenta y siete grados,
aletargadamente
Los tuzas siguen callados,
en calma aparente.
Se eleva veintidós millas,
sin gravedad,
brillan sus pieles amarillas
en la oscuridad.
Colisiona y se parte,
están separados
y comienzan a alejarse
Siguen callados.
Se miran a los ojos,
extienden sus brazos
y en un instante de arrojo
se lanzan al espacio.
Cerca de tocar sus manos
mueren asfixiados;
en los asteroides cercanos
contemplan callados
Inmutables y callados.
Gira cuarenta y siete grados,
aletargadamente
Los tuzas siguen callados,
en calma aparente.
Se eleva veintidós millas,
sin gravedad,
brillan sus pieles amarillas
en la oscuridad.
Colisiona y se parte,
están separados
y comienzan a alejarse
Siguen callados.
Se miran a los ojos,
extienden sus brazos
y en un instante de arrojo
se lanzan al espacio.
Cerca de tocar sus manos
mueren asfixiados;
en los asteroides cercanos
contemplan callados
Inmutables y callados.