Tic, tac.
Tic, tac.
El reloj me habla
lentamente a través del viento.
Tic, tac.
Sus manecillas malditas
apuntan a mi frente arrasando
la juventud que aún me queda.
Tic, tac.
A él la vida no le importa.
La vida es basura.
Las cáscaras de fruta pudriéndose
en la banqueta.
La luna dando vueltas.
La música extinguiéndose.
Tu alma incorpórea sustrayéndose.
Tic, tac.
Tic, tac.
Mientras espero el amanecer
para ir a trabajar,
el reloj me dice segundo a
segundo, que mi vida no
tiene sentido.
No es nada.
Basura ardiendo en el infinito.
La cruz incendiada del puto
Ku Klux Klan.
Mi corazón blando latiendo
sobre un montón de huesos.
El reloj es la representación
tangible de tu vida, de tu alma
y hasta ahora no te habías
dado cuenta.
Tu vida tan simple que el
tic tac la hace parecer
suspiros bajo la tierra.
Tic tac, tic tac.
El vacío regresa tu eco de
voz reseca, aullando la clemencia
de los confundidos. El eco de
tus ojos, la amargura de tu voz.
El tiempo no es relativo, al
contrario, es lo que llena tu
cuerpo y cada latido
de tu asqueroso corazón.
Irás matando un segundo,
el cual no se regenerará como
las uñas de tus pies o
el mal aliento por las mañanas.
La vida es un culero tic, tac.
El puto tic, tac de un
deleznable y jodido reloj.
Tic, tac.
El reloj me habla
lentamente a través del viento.
Tic, tac.
Sus manecillas malditas
apuntan a mi frente arrasando
la juventud que aún me queda.
Tic, tac.
A él la vida no le importa.
La vida es basura.
Las cáscaras de fruta pudriéndose
en la banqueta.
La luna dando vueltas.
La música extinguiéndose.
Tu alma incorpórea sustrayéndose.
Tic, tac.
Tic, tac.
Mientras espero el amanecer
para ir a trabajar,
el reloj me dice segundo a
segundo, que mi vida no
tiene sentido.
No es nada.
Basura ardiendo en el infinito.
La cruz incendiada del puto
Ku Klux Klan.
Mi corazón blando latiendo
sobre un montón de huesos.
El reloj es la representación
tangible de tu vida, de tu alma
y hasta ahora no te habías
dado cuenta.
Tu vida tan simple que el
tic tac la hace parecer
suspiros bajo la tierra.
Tic tac, tic tac.
El vacío regresa tu eco de
voz reseca, aullando la clemencia
de los confundidos. El eco de
tus ojos, la amargura de tu voz.
El tiempo no es relativo, al
contrario, es lo que llena tu
cuerpo y cada latido
de tu asqueroso corazón.
Irás matando un segundo,
el cual no se regenerará como
las uñas de tus pies o
el mal aliento por las mañanas.
La vida es un culero tic, tac.
El puto tic, tac de un
deleznable y jodido reloj.