RosaeBlack
Poeta asiduo al portal
En la cumbre de la Cordillera Andina
vive un angel ya viejo
de alas desplumadas
y mirada cristalina.
Sobre gelida roca
de las cierras nevadas,
Otea, taciturno,
los cumulos de blancas estela
que del cielo los azules
ocultan y tresgiversan.
Estan honda su pena,
y tan letal su melancolía,
que se funde, en agonía,con la gelida roca.
Ya no puede volar casi ha perdido sus alas,
y cuando el atardecer corona el día,
con mágicos colores:
.
Con mayor tristeza inclina la cabeza
y mira sus pies sujetos a la gelida roca
!inconmovible!
!dura!.
Sus ojos redondos como avellanas
se bañan en mares de colores,
al desgarrarse, mortalmente, la aurora,
mientras la luna corona.
En la noche, el viento le corta la cara
y se hacen cristal las magras plumas
que componen sus alas.
Bajo una titilante nevada
su corazón vetusto
sueña con cosas graves:
"Ya que se eleva en el aíre
Ya que de cielo se baña"
Mas mira, compungido,
el dorso de su espalda
y encuentra solo rastros de aquellos tiempos
en donde podía colgarse
de las plateadas pestañas de su amada Luna.
!Cuando en sobervio vuelo,
tocaba los bruñidos cristales
incrustados en el amplio cielo.!
Cuando ávido de aventura
retaba al viento,
a jugar a las carreras.
Su amigo sopla,
suspiros hielos,
para decirle al oído
con voz aguda:
El ángel viejo, con determinanción suicida
sacude los copos de sus alas,
para correr, velozmente,
sobre las blancas colinad heladas.
Extiende, con gran esfuerzo,
los despojos de sus alas
y de un precipicio se lanza.
!"Se siente Libre"!
Cabalgando sobre el viento,
y en alguno se estrella,
contra un mar de lagrimas congeladas
procedentes de los ojos otoñales
de aquella mortal amada,
que alguna vez agonizo entre sus alas.
...Hoy entre sus lágrimas clavadas,
vuelve a ella.
Y es aquella dama,
de tristeza en la mirada,
quien le da nuevas alas.
Alas que nunca se acaban...
Alas de amorosa luz cristalina...
Que incitan nuevamente a la vida.
vive un angel ya viejo
de alas desplumadas
y mirada cristalina.
Sobre gelida roca
de las cierras nevadas,
Otea, taciturno,
los cumulos de blancas estela
que del cielo los azules
ocultan y tresgiversan.
Estan honda su pena,
y tan letal su melancolía,
que se funde, en agonía,con la gelida roca.
Ya no puede volar casi ha perdido sus alas,
y cuando el atardecer corona el día,
con mágicos colores:
de naranjas intensos y púrpuras sangrientos,
el corazón se le viste de envidia
el corazón se le viste de envidia
Con mayor tristeza inclina la cabeza
y mira sus pies sujetos a la gelida roca
!inconmovible!
!dura!.
Sus ojos redondos como avellanas
se bañan en mares de colores,
al desgarrarse, mortalmente, la aurora,
mientras la luna corona.
En la noche, el viento le corta la cara
y se hacen cristal las magras plumas
que componen sus alas.
Bajo una titilante nevada
su corazón vetusto
sueña con cosas graves:
"Ya que se eleva en el aíre
Ya que de cielo se baña"
Mas mira, compungido,
el dorso de su espalda
y encuentra solo rastros de aquellos tiempos
en donde podía colgarse
de las plateadas pestañas de su amada Luna.
!Cuando en sobervio vuelo,
tocaba los bruñidos cristales
incrustados en el amplio cielo.!
Cuando ávido de aventura
retaba al viento,
a jugar a las carreras.
Su amigo sopla,
suspiros hielos,
para decirle al oído
con voz aguda:
"Vuela ángel juguemos a las carreras".El ángel viejo, con determinanción suicida
sacude los copos de sus alas,
para correr, velozmente,
sobre las blancas colinad heladas.
Extiende, con gran esfuerzo,
los despojos de sus alas
y de un precipicio se lanza.
!
Cabalgando sobre el viento,
y en alguno se estrella,
contra un mar de lagrimas congeladas
procedentes de los ojos otoñales
de aquella mortal amada,
que alguna vez agonizo entre sus alas.
...Hoy entre sus lágrimas clavadas,
vuelve a ella.
Y es aquella dama,
de tristeza en la mirada,
quien le da nuevas alas.
Alas que nunca se acaban...
Alas de amorosa luz cristalina...
Que incitan nuevamente a la vida.