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El Ángel Negro.

Xuacu

Poeta que considera el portal su segunda casa
EL ÁNGEL NEGRO..

Gobierno en destierro,
de arrojado de las alturas,
les acechas en un rincón,
haces a sus alas jirones
y te quedas con una parte.

Entregas a una vieja huesuda,
más esqueleto que costurera,
trozos para hacer costura,
que tengas a cada lado un ala,
que tu ropaje sea real y de alabanza.

Que temples en el fuego del infierno,
una espada que rompa al amor su sueño,
que el profeta sin tierra se haga pedigüeño,
de un momento en tu presencia y que tu reino
sea el consuelo, de los desahuciados sin rumbo.

Que queme más tu llama que sus cirios,
que sus temores sean palabras malditas,
en pliegues de satén de noches negras,
que oculten tu poder en códices
y sean mortajas en sus conventos.

Que te cubran bajo palio, una corte
de esqueletos, que a tu paso las manos
abran la tierra y los muertos,
sigan tu estela hasta el averno,
que todos sepan que eres: “El Ángel Negro”.




 
Los ángeles negros Xuacú es nuestra conciencia cargada de cuentas pendientes... quién sabe, hay muchos muertos que despiertan y vuelven para atormentar,¿quién es el guerrero entonces?

Saludos,
 
que nadie se quede sin saber
que eres el ángel negro...

saludos grandes
de este
El Ángel de lo Estrambótico...
 
EL ÁNGEL NEGRO..

Gobierno en destierro,
de arrojado de las alturas,
les acechas en un rincón,
haces a sus alas jirones
y te quedas con una parte.

Entregas a una vieja huesuda,
más esqueleto que costurera,
trozos para hacer costura,
que tengas a cada lado un ala,
que tu ropaje sea real y de alabanza.

Que temples en el fuego del infierno,
una espada que rompa al amor su sueño,
que el profeta sin tierra se haga pedigüeño,
de un momento en tu presencia y que tu reino
sea el consuelo, de los desahuciados sin rumbo.

Que queme más tu llama que sus cirios,
que sus temores sean palabras malditas,
en pliegues de satén de noches negras,
que oculten tu poder en códices
y sean mortajas en sus conventos.

Que te cubran bajo palio, una corte
de esqueletos, que a tu paso las manos
abran la tierra y los muertos,
sigan tu estela hasta el averno,
que todos sepan que eres: “El Ángel Negro”.





Dantesco y poderoso tu cielo de imagenes siniestras y macabras muy bien logradas. El dia a ti y a mi se nos ha ido al infierno!
Un abrazo mayor hermanito. Oh! y cinco platos de fuego a ver si el angel ese se cocina...a fuego lento, lento como la eternidad misma.
 
Los ángeles negros Xuacú es nuestra conciencia cargada de cuentas pendientes... quién sabe, hay muchos muertos que despiertan y vuelven para atormentar,¿quién es el guerrero entonces?

Saludos,

El guerrero siempre es el Ángel Negro. Atormenta y vence siempre. Gracias por pasarte por mis letras Diana. Es un honor y una alegria, ya lo sabes.

Un bexo y te quiere muchísimo tu amigo Juanjo.:::hug:::
 
a mi me parece genial!! ...es algo oculto que necesita salir a la superficie...me encanta como escribe señor Xuacu...esta parte me parece genial...en pliegues de satén de noches negras, gran descripción para la noche espectral....un abrazo!
 
EL ÁNGEL NEGRO..

Gobierno en destierro,
de arrojado de las alturas,
les acechas en un rincón,
haces a sus alas jirones
y te quedas con una parte.

Entregas a una vieja huesuda,
más esqueleto que costurera,
trozos para hacer costura,
que tengas a cada lado un ala,
que tu ropaje sea real y de alabanza.

Que temples en el fuego del infierno,
una espada que rompa al amor su sueño,
que el profeta sin tierra se haga pedigüeño,
de un momento en tu presencia y que tu reino
sea el consuelo, de los desahuciados sin rumbo.

Que queme más tu llama que sus cirios,
que sus temores sean palabras malditas,
en pliegues de satén de noches negras,
que oculten tu poder en códices
y sean mortajas en sus conventos.

Que te cubran bajo palio, una corte
de esqueletos, que a tu paso las manos
abran la tierra y los muertos,
sigan tu estela hasta el averno,
que todos sepan que eres: “El Ángel Negro”.





Mucha fuerza y poderio en este poema Juanjo. Si llegamos a verle la cara al Angel Negro tendrá menos oportunidades de vencernos, pero, me temo que ni eso bastaría. Cinco espadas bien afiladas, una para cada organo vital. Una para el corazón megro y duro como la piedra, otra para sus pulmones que nos quitan el aire, otra para su higado que nos filtra la vida, otra para su estomago que nos come la esencia y la última para su alma que nos roe los sentimientos.

Un abrazo.
 
Amado poeta este dia ese angel ha estado muy cerca de mi cuello y he sentido su respiracion humedecerme...

Siempre encantada de poder recrearme en tus letras amado poeta,
 
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