guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
El día estaba tranquilo, un viento rondaba con calma, el sol brillaba pero sin emanar calor mientras un silencio me ahogaba, era el silencio de mi soledad.
Era un día importante, era el día que dejaría los relatos y poemas, era el día que dejaría mi pluma rendida en la gaveta del olvido. Tomé una hoja blanca y mi imaginación empezó a fabricar mi última historia.
Imaginé un alejado ángel con alas blancas, rostro pálido y azules ojos como el cielo de verano, me acerque a paso tranquilo y de sus celestiales ojos callo una lágrima que desapareció antes de tocar el suelo. Mi imaginación fue interrumpida, quebrantada la creación, una gota del cielo callo, apareció de un día despejado, una gota callo de un cielo de verano, o quizás fue la lagrima angelical. Solté una risa ante la última posibilidad y trate de retomar mi última obra.
El ángel se puso de pie, un ventoso aleteo me cerro los ojos y con esfuerzo lo vi descender, así que salte tras el hasta que lo perdí de vista, se esfumo sin dejar pluma alguna. Decidí seguir mi vuelo por el mundo hasta que en la desolada costa divisé mi ermitaño hogar, entré en el viendo un blanco papel con vagas palabras cuando una presencia extraña me hizo voltear, alce la mirada y mientras bordeaba con la mirada un par de alas logre descubrir al ángel de las lagrimas.
Me tomó de la mano y alzamos vuelo, surcamos los cielos, continentes, desiertos y mares hasta llegar a un desolado coliseo en ruinas, al tocar el suelo desenvaino su espada entregándomela y tomo a cambio mi pluma creadora. Sombras empezaron a recorrer el lugar, voces se atrincheraban, mi corazón se aceleraba, el filo de la espada eclipsaba al mismo sol.
Un hombre surgió de la oscuridad, a la vez surgió una espada con oscuro filo, empezó ha atacarme y las chispas brotaban de los metálicos golpes cuando de pronto sentí su negro metal atravesar mi corazón, intente desesperadamente despertar, sentía el dolor tan real que no aguantaba la agonía, tome mi sangre, la puse en mis labios y supe que era real, que no era mi imaginación, sabia que estaba muriendo, no creía que fuera realidad solo logre entender algo antes de morir, que este era mi ultimo relato.
Era un día importante, era el día que dejaría los relatos y poemas, era el día que dejaría mi pluma rendida en la gaveta del olvido. Tomé una hoja blanca y mi imaginación empezó a fabricar mi última historia.
Imaginé un alejado ángel con alas blancas, rostro pálido y azules ojos como el cielo de verano, me acerque a paso tranquilo y de sus celestiales ojos callo una lágrima que desapareció antes de tocar el suelo. Mi imaginación fue interrumpida, quebrantada la creación, una gota del cielo callo, apareció de un día despejado, una gota callo de un cielo de verano, o quizás fue la lagrima angelical. Solté una risa ante la última posibilidad y trate de retomar mi última obra.
El ángel se puso de pie, un ventoso aleteo me cerro los ojos y con esfuerzo lo vi descender, así que salte tras el hasta que lo perdí de vista, se esfumo sin dejar pluma alguna. Decidí seguir mi vuelo por el mundo hasta que en la desolada costa divisé mi ermitaño hogar, entré en el viendo un blanco papel con vagas palabras cuando una presencia extraña me hizo voltear, alce la mirada y mientras bordeaba con la mirada un par de alas logre descubrir al ángel de las lagrimas.
Me tomó de la mano y alzamos vuelo, surcamos los cielos, continentes, desiertos y mares hasta llegar a un desolado coliseo en ruinas, al tocar el suelo desenvaino su espada entregándomela y tomo a cambio mi pluma creadora. Sombras empezaron a recorrer el lugar, voces se atrincheraban, mi corazón se aceleraba, el filo de la espada eclipsaba al mismo sol.
Un hombre surgió de la oscuridad, a la vez surgió una espada con oscuro filo, empezó ha atacarme y las chispas brotaban de los metálicos golpes cuando de pronto sentí su negro metal atravesar mi corazón, intente desesperadamente despertar, sentía el dolor tan real que no aguantaba la agonía, tome mi sangre, la puse en mis labios y supe que era real, que no era mi imaginación, sabia que estaba muriendo, no creía que fuera realidad solo logre entender algo antes de morir, que este era mi ultimo relato.