Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Amor y las Triquiñuelas
El amor,
tal cual lo imaginamos
es un don divino
que en nuestras vidas
siempre florece con pasión...
cautivo,
pretendiendo reconocerlo
en nuestras azarosas vidas,
con su misterio y con su magia...
siempre vivas;
El amor,
cuando se instala con firmeza
en el nuestras almas serenas,
caminan por un espeso camino
donde la razón sumisa se recrea,
a través de las luces del frugal...
destino,
labrando palmo a palmo
la fértil tierra del amor dolorido,
sembrando de versos y de tinieblas
nuestras pequeñas y risueñas...
trágicas triquiñuelas,
haciéndolo quizás durante horas,
quizás durante días, quizás durante años,
incluso llegamos ha hacerlo con frivolidad
con los eternos minutos que incluso sin querer,
alcanzan a los pequeños e insignificantes...
segundos;
El amor sólo sirve para caminar
muy despacio por las largas veredas,
de los amplios valles que conforman...
nuestras pequeñas esferas,
para así poder encontrar esa bella flor
de los mares que dormida vive,
asomada sin rubor en el amplio balcón
donde serena canta sus dulces melodías,
de amargada tristeza con la suave voz
que en la noche resuena y ruge sincera,
con sus bellos cantos de cautivadora sirena...
lastimera.
Autor: Ángel San Isidro
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