• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

El alma no tiene dueño

Rosa Reeder

Poeta que considera el portal su segunda casa
Nadie firma la luz que llevamos dentro,
ni el temblor secreto que arde en los ojos.
El alma no tiene dueño,
porque no cabe en contrato,
ni en la prisión del nombre,
ni en la carne que la viste.

El alma es errante,
nace sin permiso,
y muere cuando quiere,
si es que muere alguna vez.

No se compra con rezos,
ni se vende con oro,
no se hereda,
no se ata a una patria,
ni se curva ante banderas.

El alma no se obedece,
se escucha,
cuando el ruido del mundo calla.

No responde a relojes,
ni entiende de horarios;
habla en sueños,
y calla en las reuniones.

Dicen que hay almas puras,
pero toda alma es conflicto,
es pregunta que se resiste
a una respuesta definitiva.

El alma no es buena,
ni mala,
es simplemente libre,
y por eso,
nos asusta tanto.

Quisieron domarla con leyes,
con miedo,
con trabajo y rutina,
con castigos divinos,
y premios invisibles.

Pero el alma no teme al infierno,
ni se arrodilla por el cielo.

Ella vuela donde no la miramos,
vive cuando creemos haber muerto,
y muere cuando dejamos de sentir.

El alma no tiene dueño,
porque jamás fue propiedad,
sino fuego pasajero,
llama sin cadena,
eco de algo
que nunca quisimos entender.


Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados
 
Nadie firma la luz que llevamos dentro,
ni el temblor secreto que arde en los ojos.
El alma no tiene dueño,
porque no cabe en contrato,
ni en la prisión del nombre,
ni en la carne que la viste.

El alma es errante,
nace sin permiso,
y muere cuando quiere,
si es que muere alguna vez.

No se compra con rezos,
ni se vende con oro,
no se hereda,
no se ata a una patria,
ni se curva ante banderas.

El alma no se obedece,
se escucha,
cuando el ruido del mundo calla.

No responde a relojes,
ni entiende de horarios;
habla en sueños,
y calla en las reuniones.

Dicen que hay almas puras,
pero toda alma es conflicto,
es pregunta que se resiste
a una respuesta definitiva.

El alma no es buena,
ni mala,
es simplemente libre,
y por eso,
nos asusta tanto.

Quisieron domarla con leyes,
con miedo,
con trabajo y rutina,
con castigos divinos,
y premios invisibles.

Pero el alma no teme al infierno,
ni se arrodilla por el cielo.

Ella vuela donde no la miramos,
vive cuando creemos haber muerto,
y muere cuando dejamos de sentir.

El alma no tiene dueño,
porque jamás fue propiedad,
sino fuego pasajero,
llama sin cadena,
eco de algo
que nunca quisimos entender.


Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados
El alma no se somete a normas, leyes o religión, no tiene límites y vagamente cae en la rutina.

Saludos
 
Atrás
Arriba