El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
Me despierta el soniquete
de su dulce melodía,
ya llega el afilador
que la mirada desvía.
Vive solo en la montaña
en una vieja chabola
y ninguna mujer osa
acercarse hasta allí sola.
Nunca se arrimó a ninguna
por timidez y fealdad,
es mas fácil acecharlas
oculto en la oscuridad.
Pero todo va a cambiar
en esa cabaña infecta
cuando por fin reconstruya
a la esposa mas perfecta.
Tiene ya un esbelto tronco,
los brazos y la cabeza,
cuando consiga las piernas
montará todas las piezas.
Mañana al anochecer
su obra culminará,
tendrá la misma sonrisa
y el cabello de mamá.
Los mismos senos turgentes,
la suavidad de su piel,
la blancura de sus manos
y esos ojos color miel.
Le devolverá la vida
por medio de su semilla
para que sus carnes abra
con los golpes de la hebilla.
Y para que lo castigue
quemándolo con la llama,
él aguantará pues luego
lo acurrucará en su cama.
"No volveré a defraudarte,
soportaré tu castigo,
esta vez no habrá veneno,
esta vez seré un buen hijo".
de su dulce melodía,
ya llega el afilador
que la mirada desvía.
Vive solo en la montaña
en una vieja chabola
y ninguna mujer osa
acercarse hasta allí sola.
Nunca se arrimó a ninguna
por timidez y fealdad,
es mas fácil acecharlas
oculto en la oscuridad.
Pero todo va a cambiar
en esa cabaña infecta
cuando por fin reconstruya
a la esposa mas perfecta.
Tiene ya un esbelto tronco,
los brazos y la cabeza,
cuando consiga las piernas
montará todas las piezas.
Mañana al anochecer
su obra culminará,
tendrá la misma sonrisa
y el cabello de mamá.
Los mismos senos turgentes,
la suavidad de su piel,
la blancura de sus manos
y esos ojos color miel.
Le devolverá la vida
por medio de su semilla
para que sus carnes abra
con los golpes de la hebilla.
Y para que lo castigue
quemándolo con la llama,
él aguantará pues luego
lo acurrucará en su cama.
"No volveré a defraudarte,
soportaré tu castigo,
esta vez no habrá veneno,
esta vez seré un buen hijo".