¿De quién hablo sino del ángel con bolsillos de plomo?
Aterrizan aviones mientras el tacto busca la corona,
el éxtasis de un pájaro azul.
Ya salimos, tú con tus ventanas bajo las axilas,
yo apenas ambidextro, herido por el mercurio de una ciudad,
de una sombra.
Es la hora del regreso, es el epicentro del adoquín.
En una isla viaja el sueño, tiene la testuz blanca del martillo.
Me pueden los oráculos del acero,
antiguas semillas de polvo y oasis.
He visto increíbles anémonas, flores tropicales morir de un beso.
¿Es pintura esa química de las manzanas
que envuelve, que pule el corazón del profeta?
Ahora puedes dibujar el disparo o excitar la risa,
el reloj acorta su aliento, nos engaña como el doble músculo de un títere.
Aterrizan aviones mientras el tacto busca la corona,
el éxtasis de un pájaro azul.
Ya salimos, tú con tus ventanas bajo las axilas,
yo apenas ambidextro, herido por el mercurio de una ciudad,
de una sombra.
Es la hora del regreso, es el epicentro del adoquín.
En una isla viaja el sueño, tiene la testuz blanca del martillo.
Me pueden los oráculos del acero,
antiguas semillas de polvo y oasis.
He visto increíbles anémonas, flores tropicales morir de un beso.
¿Es pintura esa química de las manzanas
que envuelve, que pule el corazón del profeta?
Ahora puedes dibujar el disparo o excitar la risa,
el reloj acorta su aliento, nos engaña como el doble músculo de un títere.