• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

El adiós que no perdona

Daniii_Poeta

El poeta de las verdades
Hay adioses que no son solo palabras,
sino sentencias sin apelación,
puñales que atraviesan el alma
y dejan marcas que el tiempo no borra.

No es un adiós suave ni una despedida amable,
es la noche más oscura que desgarra el pecho,
una ausencia que no pide permiso
y no espera ser comprendida.

La vida es juez implacable,
y a veces su justicia no es justa:
saca del camino lo que duele,
lo que rompe, lo que no suma.

A veces la vida te saca personas
que no deben estar en tus planes,
porque a futuro podría ser peor,
un abismo oculto, un riesgo sin nombre.

Personas que fueron faros se tornan sombras,
presencias que arden y luego consumen,
y en ese fuego queda solo el eco
de lo que fuimos y no pudo ser.

No perdona el adiós porque es definitivo,
porque no concede segundas oportunidades,
porque cierra puertas sin llaves ni ventanas,
dejándonos presos de un silencio cruel.

Y sin embargo, en esa ausencia brutal,
en ese vacío frío y punzante,
se esconde la verdad más profunda:
a veces soltar es el acto más grande de amor.

Amar no es siempre aferrarse,
sino dejar ir cuando duele más quedarse,
aunque el corazón se quiebre en mil pedazos,
aunque el alma llore su ausencia en soledad.

Así que llora, sin miedo ni vergüenza,
porque el llanto es la voz del alma herida,
es el fuego que quema lo que ya no sirve,
es la purga que abre paso a la luz nueva.

Este adiós no perdona, es cierto,
pero también nos obliga a renacer,
a reconstruir desde las cenizas,
a encontrar en la pérdida la fuerza para seguir.

Porque en la justicia cruda del destino,
solo sobrevive quien sabe dejar ir,
quien entiende que a veces el amor
es también un acto de despedida.

Derechos de autor ©️ 2025.

~Daniii
 
Última edición:
Hay adioses que no son solo palabras,
sino sentencias sin apelación,
puñales que atraviesan el alma
y dejan marcas que el tiempo no borra.

No es un adiós suave ni una despedida amable,
es la noche más oscura que desgarra el pecho,
una ausencia que no pide permiso
y no espera ser comprendida.

La vida es juez implacable,
y a veces su justicia no es justa:
saca del camino lo que duele,
lo que rompe, lo que no suma.

A veces la vida te saca personas
que no deben estar en tus planes,
porque a futuro podría ser peor,
un abismo oculto, un riesgo sin nombre.

Personas que fueron faros se tornan sombras,
presencias que arden y luego consumen,
y en ese fuego queda solo el eco
de lo que fuimos y no pudo ser.

No perdona el adiós porque es definitivo,
porque no concede segundas oportunidades,
porque cierra puertas sin llaves ni ventanas,
dejándonos presos de un silencio cruel.

Y sin embargo, en esa ausencia brutal,
en ese vacío frío y punzante,
se esconde la verdad más profunda:
a veces soltar es el acto más grande de amor.

Amar no es siempre aferrarse,
sino dejar ir cuando duele más quedarse,
aunque el corazón se quiebre en mil pedazos,
aunque el alma llore su ausencia en soledad.

Así que llora, sin miedo ni vergüenza,
porque el llanto es la voz del alma herida,
es el fuego que quema lo que ya no sirve,
es la purga que abre paso a la luz nueva.

Este adiós no perdona, es cierto,
pero también nos obliga a renacer,
a reconstruir desde las cenizas,
a encontrar en la pérdida la fuerza para seguir.

Porque en la justicia cruda del destino,
solo sobrevive quien sabe dejar ir,
quien entiende que a veces el amor
es también un acto de despedida.

Derechos de autor ©️ 2025.

~Daniii
La vida a menudo nos obliga a desprendernos de personas que alguna vez fueron importantes, sin embargo, dejar ir a quienes amamos puede ser nuestro acto de amor.

Saludos
 
Atrás
Arriba