IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Voltea la mirada,
aquel ser que no ha nacido de día,
busca en su noche
a cualquier estrella que desee compañía,
seduce a la oscuridad,
como la muerte a la vida,
contempla el ciclo
de una soledad inmensa,
vislumbra que todo se reduce
a concentrar la energía,
que la codicia es solo una necesidad ilusoria,
entre cadencias de vuelo cósmico,
la luz del alma se derrite,
dejando una estela,
y un eco,
que la resalta ante el sentir del corazón,
¿será que solo somos intentos,
vibraciones y efímeros destellos?
la simpleza del viento
siempre conmemora
la muerte irremediable del destino,
porque la marea siempre muerde
cuando las costas se acostumbran
a la calma de un equilibrio caótico,
la marea siempre oscila ante todo principio,
seremos lo que la duda no demacró,
la lugubridad de las distancias,
la soledad de la templanza,
y la dureza ante la espera,
ante la misma muerte.
aquel ser que no ha nacido de día,
busca en su noche
a cualquier estrella que desee compañía,
seduce a la oscuridad,
como la muerte a la vida,
contempla el ciclo
de una soledad inmensa,
vislumbra que todo se reduce
a concentrar la energía,
que la codicia es solo una necesidad ilusoria,
entre cadencias de vuelo cósmico,
la luz del alma se derrite,
dejando una estela,
y un eco,
que la resalta ante el sentir del corazón,
¿será que solo somos intentos,
vibraciones y efímeros destellos?
la simpleza del viento
siempre conmemora
la muerte irremediable del destino,
porque la marea siempre muerde
cuando las costas se acostumbran
a la calma de un equilibrio caótico,
la marea siempre oscila ante todo principio,
seremos lo que la duda no demacró,
la lugubridad de las distancias,
la soledad de la templanza,
y la dureza ante la espera,
ante la misma muerte.