MaleMaleni
Poeta recién llegado
Hoy por fin los alaridos terminaron.
Mis manos se desataron de las cadenas vanas,
mis ojos otra vez miraron el horizonte eterno,
mis labios carmesí, pronunciaron tu nombre,
reviví una vez más.
A mis oídos,
dulces y tan satisfacientes susurros de murtos,
pronunciaban fervientes palabras,
censuradas en el cielo.
Mi cerebro capturo,
cada hecho de la noche triste,
en mis sueños se proyectaron
para poder dormir en paz.
Siniestra es mi aura, alfil de tus temores,
ni un gramo de bondad corre por mis venas,
hirviendo se encuentra mi sangre,
perpetua en la noche he quedado.
De mi boca gusanos brotan,
de mis manos tierra putrefacta,
de mis lindos ojos ya no queda nada,
mí mirada fugas y perturbada
es lo que ahora queda en tu alma.
Quiero recorrer cada centímetro de tu cuerpo,
purificarme con tu sangre infinita,
crucificarme junto a ti.
Tú de vida presumes,
yo solo muerte te ofrezco,
pero quiero tenerte en mi lecho.
Me has invocado a media noche,
acudo a tu llamado sutil,
besas mi boca envenenada
y segundos te restan aquí.
Pronto te encuentras en mi reten maldito,
confinado junto a mí te quedas eternamente.
Cada noche a tu oído
pronuncio dulces susurros nocturnos,
para que infinito sea nuestro amor adyacente,
Amor indulgente, amor de la muerte.
Mis manos se desataron de las cadenas vanas,
mis ojos otra vez miraron el horizonte eterno,
mis labios carmesí, pronunciaron tu nombre,
reviví una vez más.
A mis oídos,
dulces y tan satisfacientes susurros de murtos,
pronunciaban fervientes palabras,
censuradas en el cielo.
Mi cerebro capturo,
cada hecho de la noche triste,
en mis sueños se proyectaron
para poder dormir en paz.
Siniestra es mi aura, alfil de tus temores,
ni un gramo de bondad corre por mis venas,
hirviendo se encuentra mi sangre,
perpetua en la noche he quedado.
De mi boca gusanos brotan,
de mis manos tierra putrefacta,
de mis lindos ojos ya no queda nada,
mí mirada fugas y perturbada
es lo que ahora queda en tu alma.
Quiero recorrer cada centímetro de tu cuerpo,
purificarme con tu sangre infinita,
crucificarme junto a ti.
Tú de vida presumes,
yo solo muerte te ofrezco,
pero quiero tenerte en mi lecho.
Me has invocado a media noche,
acudo a tu llamado sutil,
besas mi boca envenenada
y segundos te restan aquí.
Pronto te encuentras en mi reten maldito,
confinado junto a mí te quedas eternamente.
Cada noche a tu oído
pronuncio dulces susurros nocturnos,
para que infinito sea nuestro amor adyacente,
Amor indulgente, amor de la muerte.