1
Cegados van los vientos por los mares
hacia la dulce orilla salinera
en la que mis amores yo tuviera;
ensalzadas bellezas de azahares.
Azahar; la flor es de los azares
copada por tu talla limonera,
absorbes con tu aroma en primavera
la dulzura de tiernos olivares.
Olivos del vivir con sus olivas
llenan jardines de perfume intenso
y el huerto lo florecen siemprevivas.
Veo huerto y jardines cuando pienso
en el loco jugar en que las flores,
nuestros cuerpos trastornan, sus olores.
2
Pastor de hueso frio y carcomido
que con moare y gusano se amortaja
tiene el goce mayor y preferido
en cortar flores con las que se alaja.
A su jardin le ha dado sepultura;
que no era su jardin porque las flores
eran libre cantar de ruy-señores
subidos en mi noble arquitectura.
Pero brota de nuevo el verde Mayo.
Vuelve fugaz el incesante rayo
de flores que la primavera ordena.
No habra nunca un pastor, un hortelano
que aparte flor de vida grano a grano
para solo dejar muerte en la arena.
Cegados van los vientos por los mares
hacia la dulce orilla salinera
en la que mis amores yo tuviera;
ensalzadas bellezas de azahares.
Azahar; la flor es de los azares
copada por tu talla limonera,
absorbes con tu aroma en primavera
la dulzura de tiernos olivares.
Olivos del vivir con sus olivas
llenan jardines de perfume intenso
y el huerto lo florecen siemprevivas.
Veo huerto y jardines cuando pienso
en el loco jugar en que las flores,
nuestros cuerpos trastornan, sus olores.
2
Pastor de hueso frio y carcomido
que con moare y gusano se amortaja
tiene el goce mayor y preferido
en cortar flores con las que se alaja.
A su jardin le ha dado sepultura;
que no era su jardin porque las flores
eran libre cantar de ruy-señores
subidos en mi noble arquitectura.
Pero brota de nuevo el verde Mayo.
Vuelve fugaz el incesante rayo
de flores que la primavera ordena.
No habra nunca un pastor, un hortelano
que aparte flor de vida grano a grano
para solo dejar muerte en la arena.