Céu de Buarque
Poeta adicto al portal
Don José: dibujo de Tahiel con 4 años
Don José
(poema infantil sobre el trabajo)
Don José en una fábrica trabajaba,
como siempre en su oficina estaba
en su tedio, aburrido y odiado,
anhelando un viaje postergado.
Era tan blanco como la nieve,
y lucía aspecto opaco y triste.
De tantos deseos tenía fiebre,
hombre como este nunca viste.
Con la idea que tuvo feliz se puso ,
tomó sus cosas y bajó la escalera,
salió del edificio, maleta y galera,
el sol en su cara, hizo lo que pudo.
Enérgico se fue alejando,
caminando y caminando.
Tomó un avión,
y de un envión
se fue a París.
Dejó atrás su país,
don José partió.
A ser feliz se decidió
y su sueño cumplió.
Museos y palacios recorrió,
Y en famosos restaurantes comió.
Comió y bebió,
bebió y comió.
Hambre permanente, no descansó.
Conoció a Marcos, ahora su amigo,
jugaron y se divirtieron sin abrigo,
picarones a un árbol se treparon,
de ramas como monos se colgaron.
Comieron chocolate, crema y cerezas,
pintando en sus caras sonrisas y muecas.
Pasaron los días y Don José se volvió,
a Buenos Aires un avión se tomó.
Como ya era verano le dio por ir al río,
se dijo, ¡qué bien ya no hace frío!,
Como había un trampolín
se animó y saltó.
Mientras caía se le antojó:
un helado, enorme y sabroso,
y un licuado de melón jugoso.
Se dio cuenta mientras caía y caía
lo feliz que se sentía.
Y aquí esta historia termina,
de un hombre que ya no usa gomina.
Un fuerte aplauso a don José le damos,
porque se animó a ser feliz, ¿lo imitamos?
Idea y dibujo: Tahiel
Conversión a poesía: la mamá
(poema infantil sobre el trabajo)
Don José en una fábrica trabajaba,
como siempre en su oficina estaba
en su tedio, aburrido y odiado,
anhelando un viaje postergado.
Era tan blanco como la nieve,
y lucía aspecto opaco y triste.
De tantos deseos tenía fiebre,
hombre como este nunca viste.
Con la idea que tuvo feliz se puso ,
tomó sus cosas y bajó la escalera,
salió del edificio, maleta y galera,
el sol en su cara, hizo lo que pudo.
Enérgico se fue alejando,
caminando y caminando.
Tomó un avión,
y de un envión
se fue a París.
Dejó atrás su país,
don José partió.
A ser feliz se decidió
y su sueño cumplió.
Museos y palacios recorrió,
Y en famosos restaurantes comió.
Comió y bebió,
bebió y comió.
Hambre permanente, no descansó.
Conoció a Marcos, ahora su amigo,
jugaron y se divirtieron sin abrigo,
picarones a un árbol se treparon,
de ramas como monos se colgaron.
Comieron chocolate, crema y cerezas,
pintando en sus caras sonrisas y muecas.
Pasaron los días y Don José se volvió,
a Buenos Aires un avión se tomó.
Como ya era verano le dio por ir al río,
se dijo, ¡qué bien ya no hace frío!,
Como había un trampolín
se animó y saltó.
Mientras caía se le antojó:
un helado, enorme y sabroso,
y un licuado de melón jugoso.
Se dio cuenta mientras caía y caía
lo feliz que se sentía.
Y aquí esta historia termina,
de un hombre que ya no usa gomina.
Un fuerte aplauso a don José le damos,
porque se animó a ser feliz, ¿lo imitamos?
Idea y dibujo: Tahiel
Conversión a poesía: la mamá
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