guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Que se libre la ira en una explosión,
Que los sueños se controlen,
Los anhelos mueran al cumplirse,
Que sepan que el corazón del amor
Siempre acaba sin sangre.
Las sombras me atrapan,
Me convierto en noche eterna,
Los ángeles gimen coros de dolor,
Mi cuerpo borra cicatrices de una religión confusa.
Hay dos cosas en la vida,
Dos momentos, dos caras,
Una verdad y justicia inventada,
Solo una oscuridad en la luz,
Solo eres tú y la cruda realidad.
El campo siempre blanco,
Lleno de paz y fe que da algún dios,
La droga de un pueblo que muere,
La esperanza en una reencarnación divina,
Tu vez los símbolos y imploras.
Un romano ve una cruz y llora,
No hay peor castigo que la cruz,
Alguien ve el fuego y ve dolor,
No hay luminosidad en sus calidas llamas.
¿Es que cuesta tanto abrir los ojos?
Censurar la maldad con felices rostros,
Llorar sin saber por que lamentar,
Sensaciones nos satisfacen,
Nos dan momentos de lujuria.
Nos satisface tanto lo extremo
Sin saber cuando empezó,
Alzar armas, muerte sin razón,
Nos seducen los excesos,
Nos intoxicamos hasta caer rendidos
Para despertar y dar la cara al veneno del mundo.
Lleno de lágrimas de pura expresión,
De indignación que me carcome el corazón,
Le pregunto a alguien en medio de su sueño
¿Por qué demonios siguen muriendo niños
Mientras otros ríen con una copa de vino?
Que los sueños se controlen,
Los anhelos mueran al cumplirse,
Que sepan que el corazón del amor
Siempre acaba sin sangre.
Las sombras me atrapan,
Me convierto en noche eterna,
Los ángeles gimen coros de dolor,
Mi cuerpo borra cicatrices de una religión confusa.
Hay dos cosas en la vida,
Dos momentos, dos caras,
Una verdad y justicia inventada,
Solo una oscuridad en la luz,
Solo eres tú y la cruda realidad.
El campo siempre blanco,
Lleno de paz y fe que da algún dios,
La droga de un pueblo que muere,
La esperanza en una reencarnación divina,
Tu vez los símbolos y imploras.
Un romano ve una cruz y llora,
No hay peor castigo que la cruz,
Alguien ve el fuego y ve dolor,
No hay luminosidad en sus calidas llamas.
¿Es que cuesta tanto abrir los ojos?
Censurar la maldad con felices rostros,
Llorar sin saber por que lamentar,
Sensaciones nos satisfacen,
Nos dan momentos de lujuria.
Nos satisface tanto lo extremo
Sin saber cuando empezó,
Alzar armas, muerte sin razón,
Nos seducen los excesos,
Nos intoxicamos hasta caer rendidos
Para despertar y dar la cara al veneno del mundo.
Lleno de lágrimas de pura expresión,
De indignación que me carcome el corazón,
Le pregunto a alguien en medio de su sueño
¿Por qué demonios siguen muriendo niños
Mientras otros ríen con una copa de vino?