murdock
Poeta adicto al portal
Millares de cantos desembarcan en el cielo
han oscurecido todos los rayos del sol
nubarrones de sonido que destellan al vuelo
han tornado calcinante la luz del sol.
La lluvia no bendice ya, este estéril suelo
donde la sangre alimenta a mezquinos brotes
espinas y arena inundan este suelo
donde vivaces navegaban los contoneantes botes.
Arriban los gritos de todos los desiertos
pero ya no existen ángeles que los reciban en el cielo
los bellos cantos son gritos en la noche donde nacen estos versos
no hay forma de saber cuántos son los muertos
cuando las infernales hordas han destruido el cielo
Encendido en llamas desfallece hacia el suelo,
Ícaro vencido entre penas de ajenos,
los plateados riachuelos de sangre recorren el suelo
llamas negras se apoderan de Gea desde sus senos;
nacen guerreros de sangre, fuego y arena que levantan el cielo…
sobre sus hombros de ardiente arcilla
vuelan incandescentes las almas de los buenos.
Empezó el ritual de la lluvia en el pueblo
los dioses ocupados en la guerra no los toman en serio
cientos de cantos abundan en el cielo
pero ya no existen ángeles que reciban sus versos.
han oscurecido todos los rayos del sol
nubarrones de sonido que destellan al vuelo
han tornado calcinante la luz del sol.
La lluvia no bendice ya, este estéril suelo
donde la sangre alimenta a mezquinos brotes
espinas y arena inundan este suelo
donde vivaces navegaban los contoneantes botes.
Arriban los gritos de todos los desiertos
pero ya no existen ángeles que los reciban en el cielo
los bellos cantos son gritos en la noche donde nacen estos versos
no hay forma de saber cuántos son los muertos
cuando las infernales hordas han destruido el cielo
Encendido en llamas desfallece hacia el suelo,
Ícaro vencido entre penas de ajenos,
los plateados riachuelos de sangre recorren el suelo
llamas negras se apoderan de Gea desde sus senos;
nacen guerreros de sangre, fuego y arena que levantan el cielo…
sobre sus hombros de ardiente arcilla
vuelan incandescentes las almas de los buenos.
Empezó el ritual de la lluvia en el pueblo
los dioses ocupados en la guerra no los toman en serio
cientos de cantos abundan en el cielo
pero ya no existen ángeles que reciban sus versos.