Sebastián de la Porras
Poeta recién llegado
Cualquier alma libre lo puede percibir. Un calido aliento que atraviesa el cuerpo y transparenta el espíritu a simple cristal.
Son muchos sonidos tiernos e íntimos, son muchos sentimientos simples
Muchas veces me busco y no me encuentro pero escuchando siempre puedo dar con mi paradero, un simple niño viajero, un simple niño jugando en la tierra.
El olor del campo se me hace grandísimo y mis palabras se pierden en un remolino nebuloso porque no las puedo conseguir
Son las nubes, son los rayos de sol y el crepúsculo de mi corazón a punto de explotar convertido en risa, convertido en gozo
Las lágrimas no se escapan, las conservo con cariño y las guardo para mí.
Solo queda el estruendo de la mañana de esperanza y mi pensamiento vuela y va, así como dice mi canción
Y aquí me quedo, con la gratitud de mi insignificancia y la grandeza de todo lo que me regaló dios al darme la vida y el poder que se encierra dentro de mí y dentro de cada corazón que siente y sueña.
Cinco minutos dura mi canción Eternamente me acompañara...