DIME !
Que no se agote la llama
que nos quema en la garganta.
Que se dehielen los hielos
que persiguen nuestros pies,
agotadas ya,
las piruetas pueriles de nuestros ojos
y desvestidas,
las mentiras retorcidas
que descarnan nuestros huesos.
Sangran las llagas en la lengua
de tanta palabra vieja y dicha.
Pero, si ya podemos oir
el llanto tenue del viento,
sentir el dolor de cada ola de mar,
atisbar la llamada en pena del prado seco,
las quejas dormidas de la cumbre vacía,
no me digas que solo entre bellos versos,
podrá vivir el hombre,,
o volver Dios.
MiTRaL
Que no se agote la llama
que nos quema en la garganta.
Que se dehielen los hielos
que persiguen nuestros pies,
agotadas ya,
las piruetas pueriles de nuestros ojos
y desvestidas,
las mentiras retorcidas
que descarnan nuestros huesos.
Sangran las llagas en la lengua
de tanta palabra vieja y dicha.
Pero, si ya podemos oir
el llanto tenue del viento,
sentir el dolor de cada ola de mar,
atisbar la llamada en pena del prado seco,
las quejas dormidas de la cumbre vacía,
no me digas que solo entre bellos versos,
podrá vivir el hombre,,
o volver Dios.
MiTRaL