Y la resplandeciente loba por el teatro
y las cafeteras italianas por moralejas del bosque
y los bueyes por los ramajes cinéfilos
y las buhardillas sobre los agrupados hormigueros de súplicas
y los caballitos de mar por esos bolígrafos de lágrima azul,
ilusiones por sombreados,
torreones y viborillas por el costado
las nubes que susurran por los costillares de galgos…
los tejadillos culturales el ajedrez de cartón y los molinos,
y la parpadeante esperanza
por un delicado ronroneo de cauces
y esa digestión de coronillas al atardecer…