prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Ah, cómo destripa el viento las hojas!
¡Ah, cómo las lágrimas abortan sus piedras!
¡Ah, cómo las víboras se arrancan la piel entre espinas!
¡Ah, cómo los cometas desperdician su oráculo de fuego!
¡Ah, cómo las mariposas descosen el iris de una amapola!
¡Ah, cómo agujerean los lobos el ombligo de la cierva!
¡Ah, cómo un canto de mirlo se preña de sangre!
¡Ah, cómo la piel de las viudas se empapa de rocío!
¡Ah, cómo las espigas de los besos se hacen pan de ausencias!
¡Ah, cómo abdican las albas de sus grillos de luz!
¡Ah, cómo las lágrimas abortan sus piedras!
¡Ah, cómo las víboras se arrancan la piel entre espinas!
¡Ah, cómo los cometas desperdician su oráculo de fuego!
¡Ah, cómo las mariposas descosen el iris de una amapola!
¡Ah, cómo agujerean los lobos el ombligo de la cierva!
¡Ah, cómo un canto de mirlo se preña de sangre!
¡Ah, cómo la piel de las viudas se empapa de rocío!
¡Ah, cómo las espigas de los besos se hacen pan de ausencias!
¡Ah, cómo abdican las albas de sus grillos de luz!
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