Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Diez claveles carmesí sangran sombras de luna rota.
La almohada dibuja tu perfil lleno de eco timbrando nubes con pálpitos y pájaros de rojizo deambular,
Me abrigo cándido bajo la destrucción de mi vigilia,
en la sabrosa textura de tus besos.
He nacido sin prejuicios,
invento para ti un lugar entre las caléndulas del vértice preñado de limosna.
Para suspender tu vuelo entre tibias llamas de hogueras y nombrarte florecidos copos de maíz tostado.
Ese racimo de bengalas amanecen en la cueva,
con el ilustre espectador merodeando, entre los restos mortales de un cadáver sin sutura en su boca.
Tengo el sabor de tu espalda cerrando los párpados de mi huida,
Ese traje de aliento mueve los cipreses de mi cementerio.
una tumba que no está señalizada en los jardines de piedra de tus desoladas magnitudes.
Me visitarás llena del silencio dormido de tu lecho, criatura de aros, rotura circense de las diez pistas de tu descampada quietud.
Reservados todos los derechos©
La almohada dibuja tu perfil lleno de eco timbrando nubes con pálpitos y pájaros de rojizo deambular,
Me abrigo cándido bajo la destrucción de mi vigilia,
en la sabrosa textura de tus besos.
He nacido sin prejuicios,
invento para ti un lugar entre las caléndulas del vértice preñado de limosna.
Para suspender tu vuelo entre tibias llamas de hogueras y nombrarte florecidos copos de maíz tostado.
Ese racimo de bengalas amanecen en la cueva,
con el ilustre espectador merodeando, entre los restos mortales de un cadáver sin sutura en su boca.
Tengo el sabor de tu espalda cerrando los párpados de mi huida,
Ese traje de aliento mueve los cipreses de mi cementerio.
una tumba que no está señalizada en los jardines de piedra de tus desoladas magnitudes.
Me visitarás llena del silencio dormido de tu lecho, criatura de aros, rotura circense de las diez pistas de tu descampada quietud.
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