un garabato
Poeta recién llegado
Diciembre de alguna manera
Los cielos otoñales de principios de diciembre,
las hordas de políticos poetas, vegetales trastornados,
las sienes teñidas de anaranjado y a la lengua del olfato,
sólo le tocó un raído y arranciado retrato en sepia.
Es como decir, a todos nos tocó un remanso de lo que es la vida,
el piloto a ser piloto y el chofer a conducir;
respiración, inspiración, depuración, deglución,
todo daba igual.
Atormentados nos sentimos por un montón de églogas
que tiren de nuestros dedos como si fuesen su comida,
como un montón de plácidas amantes recogidas
por el añorazgo de la vuestra miserable indolencia.
Si abatir o no batir, no quedaba sino sentir,
sentir certeza como sentir cereza, como pureza
como limpieza, como balada vil de lirios y tristeza.
Los cielos otoñales de principios de diciembre,
las hordas de políticos poetas, vegetales trastornados,
las sienes teñidas de anaranjado y a la lengua del olfato,
sólo le tocó un raído y arranciado retrato en sepia.
Es como decir, a todos nos tocó un remanso de lo que es la vida,
el piloto a ser piloto y el chofer a conducir;
respiración, inspiración, depuración, deglución,
todo daba igual.
Atormentados nos sentimos por un montón de églogas
que tiren de nuestros dedos como si fuesen su comida,
como un montón de plácidas amantes recogidas
por el añorazgo de la vuestra miserable indolencia.
Si abatir o no batir, no quedaba sino sentir,
sentir certeza como sentir cereza, como pureza
como limpieza, como balada vil de lirios y tristeza.