Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
DÍAS DE VERANO
Con la seriedad a bordo
casi ningún pensamiento me habita
a no ser la certeza
cierto margen de desidia
que llega importunando con la hora.
Sobre la frente tengo un deseo
restregándome la ropa, mi camisa.
Alquilo la medida de alejamiento
que es necesario retomar
porque todo lo demás cuesta
y nadie presta con bajos intereses.
Para calar la rabia, entrelazar
a puro ahorcamiento la voz
desalojo el tedio que alardea
cinismos y banderas,
esa rabiosa manera que trae la brisa
cuando barre los códigos de la ausencia y tumba
los andamios endebles de la espera.
Son días de verano,
traigo la piel roma
el alma yerma.
Con la seriedad a bordo
casi ningún pensamiento me habita
a no ser la certeza
cierto margen de desidia
que llega importunando con la hora.
Sobre la frente tengo un deseo
restregándome la ropa, mi camisa.
Alquilo la medida de alejamiento
que es necesario retomar
porque todo lo demás cuesta
y nadie presta con bajos intereses.
Para calar la rabia, entrelazar
a puro ahorcamiento la voz
desalojo el tedio que alardea
cinismos y banderas,
esa rabiosa manera que trae la brisa
cuando barre los códigos de la ausencia y tumba
los andamios endebles de la espera.
Son días de verano,
traigo la piel roma
el alma yerma.